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Polémica en Badalona por el traslado de un colegio junto a la autopista A-19

El centro está ubicado en un parque

El contacto con la naturaleza es una de las señas de identidad de la escuela Artur Martorell; y para una ciudad como Badalona, donde escasean las zonas verdes, acceder a pie al recinto escolar constituye todo un lujo del que han venido disfrutando las sucesivas generaciones de alumnos. Sustituir los trinos de los pájaros y los juegos a la sombra de la arboleda del parque por el ruido del tráfico y los riesgos que entraña una vía rápida es un cambio que la comunidad escolar rechaza de plano.

Cuando el año pasado el Ayuntamiento de Badalona, gobernado por el PSC, compró la finca del que fuera célebre banquero barcelonés del siglo XIX Evarist Arnús, situada al lado del parque de Can Solei, entre los padres de alumnos del Artur Martorell la noticia fue bien acogida. Nadie imaginó entonces que la posibilidad de conectar los dos parques del que será el principal pulmón de la localidad tendría consecuencias indeseadas para los 223 alumnos del Artur Martorell. El pasado mes de febrero les comunicaron la intención municipal de trasladar la escuela a la autopista. Desde ese instante no han parado de movilizarse para que se reconsidere la decisión.

Los dos edificios que ocupa el centro escolar fueron cedidos en su día por sus propietarios, la familia Coma-Cros, a la institución cultural del CIC para que albergaran una escuela privada que aplicaba inicialmente el sistema de cuota variable que regulaba el importe mensual que aportaba cada alumno en función de los ingresos de sus padres. El centro Artur Martorell mantuvo esta fórmula hasta que en 1987 se integró en la red de escuelas públicas. Unos años antes, la Cooperativa Escolar Artur Martorell, que se encargaba de la gestión de la escuela, compró los edificios y una parte de los terrenos que la rodean.

Compatibilidad

La comunidad escolar no entiende las razones por las que las autoridades locales consideran que el actual emplazamiento de la escuela es incompatible con un gran parque. En sus alegaciones contra el traslado, los padres argumentan que la escuela Artur Martorell forma parte de la memoria colectiva y del patrimonio cultural de Badalona. En su afán por defender la ubicación del centro en el actual enclave, maestros, padres y alumnos celebraron hace algunas semanas una fiesta reivindicativa a la que asistieron las hijas y la viuda de Artur Martorell, quienes expresaron su voluntad de que la escuela se mantenga en el parque. El historiador Josep Maria Ainaud de Lasarte, que fue amigo de Martorell, se sumó tambien al acto para evocar la actitud dialogante que caracterizó siempre al pedagogo para que se encuentre una salida satisfactoria para todos.

La escuela Artur Martorell figuraba en el Mapa Escolar de 1994 como uno de los edificios que precisan ser rehabilitados. La Jungfrau y Gitanjali son otras escuelas de calidad que después de no pocas vicisitudes han logrado su propósito de disponer de instalaciones dignas. Todas las partes coinciden en constatar las carencias de los deteriorados edificios donde se imparten las clases, pero el meollo de la cuestión es si se mantiene la labor docente en el parque de Can Solei o si, pese a todo, se opta por pasar página a un tiempo en el que favorecer la educación escolar y el contacto con la naturaleza de los niños primaba por encima de otras consideraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de junio de 2001