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Un laboratorio para la simulación virtual

El Cidem aporta nuevos equipos de I + D

Al laboratorio universitario le llueven las propuestas: una compañía farmacéutica quiere saber cómo reacciona un ojo digitalizado cuando se le aplican colirios y lentillas artificiales; un centro clínico pretende simular operaciones quirúrgicas para reducir las mamas, un proceso bastante más complejo que cuando se aumenta su tamaño; una ciudad española desea recrear con fidelidad cómo era en el siglo XVI; una aseguradora precisa reproducir los accidentes de tráfico; un constructor aeronáutico necesita simular prototipos de motores de aviación para presentaciones a clientes. No dan nombres; hay que garantizar la confidencialidad de los clientes, explicó ayer Juan José Blasco, director del centro.

Todo ello no sería posible sin la cueva de realidad virtual, una sala de 27 metros cúbicos en la que se proyectan las imágenes en tres paredes y el suelo de forma simultánea. La persona que está dentro se coloca unas gafas estereoscópicas que le proporcionan una elevada sensación de realidad. La sala tendrá pronto un acompañante en la sede definitiva que ha situado en el campus sur de la UPC: una mesa estereoscópica portátil de bajo precio inventada por la Politécnica y que está en proceso de obtener la patente.

El Cidem ha aportado ahora una sala para realizar presentaciones y un laboratorio con equipos informáticos por valor de 10 millones de pesetas.

Las aplicaciones que se desarrollan en la sala de realidad virtual se caracterizan por su bajo coste y permiten ser utilizadas en las instalaciones de empresas y centros sanitarios, dijo Pere Brunet, responsable científico del centro. En el ámbito de la salud, la UPC trabaja conjuntamente con el hospital de Vall d'Hebron, socio del centro, para obtener un sistema que facilite la visualización de las secuelas de un ataque al corazón. La Politécnica también colabora con el Instituto Georgia Tech y la Universidad de Emory, ambos de Estados Unidos, en un ambicioso proyecto de coronariografía. El consejero de Industria, Antoni Subirà, comentó que los mercados más avanzados son los que subcontratan las tecnologías. 'Centros como éste son stocks del conocimiento', dijo ayer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de mayo de 2001