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La Generalitat se propone dar más poder a sus delegados territoriales

Los delegados territoriales de la Generalitat negocian con el Gobierno catalán la publicación de un decreto que les permitiría tener mayor rango en el escalafón administrativo y también más poder político. Así lo explicaron ayer los cinco delegados de la Generalitat después de una reunión que celebraron en Girona. Cèsar Puig, delegado de la Generalitat en Tarragona, precisó que la propuesta cuenta ya con el beneplácito del Ejecutivo que preside Jordi Pujol y podría concretarse en un par de meses.

'La figura administrativa del delegado territorial se verá más potenciada y reconocida legalmente', explicó Puig. El delegado de Tarragona admitió que el incremento de poder será administrativo, pero también político. Los representantes de la Generalitat coincidieron en señalar que obtendrán más facultades de coordinación y se convertirán en la auténtica figura representativa de la Generalitat en el territorio.

El nuevo decreto permitirá también centralizar toda la información de la Generalitat a los medios de comunicación desde las propias delegaciones territoriales. El anuncio de más atribuciones para los delegados se hizo en el marco de un debate interno sobre la situación política en Cataluña, caracterizada, según ellos, por un incremento de la conflictividad social, situación que atribuyeron a partidos y entidades interesadas en desgastar al Gobierno.

El delegado de Girona, Carles Llorens, llegó incluso a afirmar: 'Determinados sectores políticos y sociales de las comarcas de Girona quieren trasladar aquí el clima conflictivo de las comarcas del Ebro'. Llorens no entró en detalles sobre los instigadores de esta situación, pero aclaró que la tensión se centra en las cuestiones del 'túnel de Bracons, las líneas de alta tensión y las carreteras'. Según el delegado de Girona, 'a través de infraestructuras indispensables para el país se desgasta al Gobierno desde posiciones muy irresponsables'.

El delegado de las tierras del Ebro, Francesc Sancho, fue más explícito al apuntar a quienes 'predican una catástrofe que no existe ni existirá'. Y añadió: 'Es gravísimo que Pasqual Maragall me continúe calificando de muñeco'. Sancho alertó de que el conflicto puede poner en riesgo la instalación de empresas en las tierras del Ebro. 'La tensión social y la crispación no animan a hacer inversión', aclaró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de mayo de 2001