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FESTIVALES | EL CERTAMEN OFRECE DOS MONTAJES DIARIOS

El ballet de Manheim actúa en la semana grande de 'Madrid en danza'

Es Philipe Talard un guerrero de la danza que defiende los valores culturales de esta expresión artística con fiereza. Ayer, durante la presentación de Sekai, la coreografía que aporta al festival, lanzó un alegato contra quienes quieren constreñir la danza al juego de las cifras y los beneficios. '¿Cómo se puede medir lo que vale una danza? No se puede contabilizar, desaparece en la memoria de quien lo ve', dijo este coreógrafo, que fue solista en el Ballet del Siglo XX de Maurice Bèjart.

'La danza es el patrimonio cultural por excelencia, porque, antes de hablar, el niño anda, y en cuanto anda, sabe bailar', continuó, y apuntó: 'No hay memoria de la danza porque no se puede reproducir, cada espectáculo desaparece cuando termina y sólo permanece en la memoria, irracional y emotiva, del espectador, que lo ve y recibe un universo entero'. Ese universo es lo que hace posible la armonía entre las diferentes tendencias culturales, que se mezclan en escena y suenan gracias a los músicos que interpretan en directo melodías tan dispares como cánticos litúrgicos budistas y sones épicos de Burundi, aderezados con arpas, violines, flautas y la presencia impactante de la percusión.

El Ballet del Teatro Nacional de Manheim actuará estos días a las diez de la noche para que los aficionados puedan acudir antes, a las ocho, al último pase de la compañía Gelabert-Azzopardi (hoy) o a los bailes hip-hop de los franceses Black Blanc Buer en el Instituto Francés (días 24 y 25), como destacó el director del certamen, Raúl Cárdenes, entre algunas de las ofertas del festival.

Amor y mariposas

La compañía Danzadas, que debutó con su espectáculo de nueva danza española el pasado sábado en el Coliseo de San Lorenzo de El Escorial, llega el día 26 (hasta el 29) al Centro Cultural de la Villa para demostrar que los bailarines se pueden convertir 'en mariposas', subyugadas por el amor que llena cada uno de los pasos, en una coreografía de baile español con guiños al contemporáneo, como describieron sus directores, Carlos Chamorro y Ester Carrasco. A su lado, Almudena Lobón presentará sus coreografías neoclásicas Elegie e In Aeternum, esta última creada por su colaborador Carlos Chamorro, que ha pasado diez años con Nacho Duato en la Compañía Nacional de Danza. El Joven Ballet de Almudena Lobón comparte cartel con Danzadas.

A destacar también la intervención del Ballet Nacional de España, que, dirigido por Elvira Andrés, recala en Leganés y Torrejón los días 25 y 27, antes de pasar por el teatro de Madrid, del 31 al 3 de junio.

Madrid en danza. Información en el teléfono 012 y cartelera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de mayo de 2001