Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:35ª jornada de Liga | FÚTBOL

Esnáider intenta agredir a dos aficionados

Le llamaron pesetero y saltó como un resorte. Juan Eduardo Esnáider reaparecía ayer en el Zaragoza tras estar un mes de baja y, más allá de su actuación deportiva, que no pasará a la historia, lo que sí se recordará fue el incidente que protagonizó cuando abandonaba las instalaciones del estadio de La Romareda, donde minutos antes el Zaragoza había sido incapaz de derrotar al Villarreal y había escrito otro capítulo en su carrera por complicarse la vida.

ZARAGOZA 0| VILLARREAL 0

Zaragoza: Juanmi; Pablo, Paco, Aguado, Sundgren; Acuña, José Ignacio; Juanele (Ferrón, m. 71), Montenegro, Vellisca (Yordi, m. 77); y Esnáider. Villarreal: L. Vallejo; Galván, Berruet, Medina, Arruabarrena; Jorge López, Amor, Gracia, Calleja (Escoda, m. 69); Víctor (Craioveanu, m. 73) y Palermo (Moisés, m. 89). Árbitro: Losantos Omar. Amonestó a Arruabarrena, Acuña y José Ignacio. Unas 27.000 personas en La Romareda.

Salió Esnaíder por la puerta del vestuario y nada hacía prever lo que ocurriría pocos minutos después. El jugador hispano-argentino se detuvo para firmar autógrafos y fue entonces cuando un iracundo espectador le insultó, lo que provocó la inmediata reacción del delantero, que se fue a por el seguidor y llegó a agarrarle del cuello. La intervención de los servicios de seguridad del Zaragoza evitó que el asunto, ya de por sí grave, pasara a mayores.

Fue entonces cuando Esnáider se metió en su coche. Los ánimos ya estaban suficientemente encrespados y acabaron de estallar cuando otro espectador, distinto al del conflicto anterior, le llamó "pesetero". Esnáider salió del coche y, al ver sus intenciones, el seguidor intentó huir. A por él se fue la estrella zaragocista, que corrió varios metros sin conseguir darle alcance.

En lo que al partido se refiere, al Zaragoza se le atragantó la defensa adelantada, la presión y la frescura del Villarreal. Esnáider jugó con el freno de mano echado, disminuido, y no pudo resolver como en otras ocasiones. Así las cosas, el Zaragoza se quedó a cero, incapaz como fue de escapar del callejón en el que le metió el conjunto castellonense.

El empate final impide que ninguno de los equipos cumplan sus intenciones. Ni al Zaragoza le sirve para escaparse de una vez de la zona peligrosa, ni al Villarreal para aumentar sus legítimas aspiraciones de conseguir la clasificación para la Copa de la UEFA.

La nota emotiva de un partido para olvidar se produjo al principio del choque, cuando el presidente del Real Zaragoza, Alfonso Soláns, entregó la insignia de oro y brillantes del club a Borja y Manuel, hijos de Manuel Giménez Abad, presidente del Partido Popular en Aragón que fue asesinado por ETA el pasado seis de mayo. Igualmente, un representante del club y otro de las peñas del Real Zaragoza depositaron sendos ramos de flores en la localidad que como abonado ocupaba el fallecido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de mayo de 2001