Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Edén Pastora

Todavía estoy consternado por la magnífica crónica publicada en EL PAÍS el pasado viernes 27 de abril, firmada por José Comas, a propósito de la situación límite en la que vive Edén Pastora, el mítico comandante Cero, el héroe traicionado de la revolución sandinista.

La fotografía que ilustra esa información, efectivamente, está tomada en Managua, pero cuando Edén estaba aún en huelga de hambre en su último intento por recuperar la nacionalidad 'nica'. Esta injusticia histórica -Edén Pastora nació en Netapa, hoy llamada Ciudad Darío en honor del inmortal Rubén- le ha impedido por dos veces postularse como candidato a la presidencia de la República de Nicaragua. Como viejo amigo del comandante Cero desde aquellos tiempos de la 'frontera sur', en el río San Juan, donde Edén, 'echando verga', intentó volver a la pureza original de la revolución, y además como periodista -dirijo desde hace 16 años en Radio Santander, de la cadena SER, un programa de radio 'con la antena puesta en Iberoamérica'-, deseo puntualizar lo siguiente:

1.Eso de 'vender hasta su alma', que entra, claro, en la vieja retórica criolla, sólo demuestra que Edén, al terminar la guerra de liberación contra Somoza -pocos lo saben-, regaló a su país lo único que poseía: una granja llamada El Pilón, situada en San Francisco del Carnicero.

2. Edén no tiene 19, sino 22 hijos.

3. El famoso Rolex, los anillos de oro..., hace ya 12 años (yo mismo vendí su pulsera de identificación en Tegucigalpa) que se empeñaron para financiar sus sueños insurreccionales.

4. Edén no estuvo a punto de morir en el accidente aéreo que costó la vida al presidente panameño Omar Torrijos, porque aquel día -1 de agosto de 1981- nos encontrábamos en Puntarenas (Costa Rica). Edén Pastora, nuestro legendario comandante Cero, rico en afectos y esperanzas, vive ahora pobre y 'jediondo', que daría una inmensa pena si no fuera porque despierta tanta admiración.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2001