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Las cifras de la polémica

Los datos estadísticos que han añadido leña al fuego en la polémica entre eléctricos y gasistas proceden de Eurogas, el lobby de empresas gasistas en Bruselas y de Eurostat.

El informe que ha tratado Unesa se basa en dos ejemplos de consumidores domésticos de gas (consumo bajo, con cocina y agua caliente, y consumo medio-alto, con calefacción), más un ejemplo industrial.

En el primer caso, con un consumo de 5.500 termias al año, la tarifa resultante sería la tercera más cara de un conjunto de 13 países, mientras que en el segundo caso, la tarifa española sería la segunda más cara, sólo superada por Dinamarca hasta enero de 1999, momento a partir del cual España se situaría en primer lugar.

En el ejemplo de consumo industrial, un cliente con un consumo aproximado de 1,3 millones de termias al año pagaría la segunda tarifa más barata de los países objeto de comparación, sólo superada por el Reino Unido.

El estudio hace la salvedad de que la diferencia, en el caso industrial, disminuye al aumentar el consumo por producirse un agrupamiento de los precios.

En consumos elevados, señala el documento, el precio de la tarifa española sería similar al de la mayoría de los países europeos, siendo superada sólo por Suiza y, coyunturalmente, por Dinamarca y Alemania.

Frente a estos ejemplos, Gas Natural opone los estudios de World Gas Intelligence y sus propios datos. En el apartado industrial, éstos indican que la tarifa en España ha disminuido entre enero y mayo de 2001 un 15%, desde las 3,410 pesetas/termia hasta las 2,903 pesetas/ termia.

En noviembre de 2000, siempre según los datos de la compañía de gas, la media de precios industriales en Europa era de 3,65 pesetas/termia y España se situaba por debajo, en 3,15 pesetas/termia.

En el consumo doméstico, Gas Natural sostiene la misma tesis: los precios en España están por debajo de la media europea, pero una vez homologados los datos para hacer lo que denomina un mix comparable.

Ese mix tiene en cuenta, siempre según la empresa gasista, la dispersión de la clientela en España; su nivel de consumo, inferior al de otros países europeos; la necesidad de inversiones en infraestructuras y la penetración del gas en el mercado de la energía (en España hay 4,2 millones de clientes).

Pero ¿cómo se calcula el precio del gas? Desde febrero de este año y en virtud del Real Decreto que separó la tarifa doméstica de la comercial-industrial, lo que paga el usuario común tiene en cuenta:

- Materia prima. Fija un valor de 3,11 pesetas/termia pero tiene en cuenta la evolución de los precios del crudo de Arabia, el gasóleo y dos tipos de fuelóleo.

- Coste de transporte. Fija su valor en 0,54 pesetas/termia.

- Coste de distribución. Fija su valor en 4,77 pesetas/termia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2001