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Necrológica:NECROLÓGICAS

Manuel Moreno Fraginals, historiador

Acaba de fallecer en Miami el historiador habanero Manuel Moreno Fraginals, autor de El ingenio, una obra capital que señaló desde su aparición en 1964 el comienzo de una nueva era en la historia social y económica de la Cuba del siglo XIX. Había cumplido 80 años en septiembre pasado, transcurriendo los últimos meses de su vida en una lucha contra la muerte asistido por su esposa, Teresa Pedraza.

Su formación como historiador y economista le llevó a recorrer diversos países, entre ellos España, donde residió entre 1947 y 1949, perteneciendo al círculo de amigos de Juan Benet y Luis Martín Santos. En 1951 redactó su primer trabajo sobresaliente, José Antonio Saco. Estudio y bibliografía. Inauguró en él su preocupación por la singular gestación de la conciencia nacional cubana. De las ideas pasó a analizar las condiciones económicas que determinaron la tensión entre los primeros patriotas y la acomodación de la sacarocracia: el resultado fue El ingenio, de 1964, magnífico estudio de una economía de plantación abordado desde una conjunción del marxismo con la historia económica anglosajona.

Antes de 1959, Moreno ocupó importantes cargos empresariales en Venezuela y México, y esa experiencia le sirvió, al incorporarse a la revolución, para convertirse en consejero económico del Che Guevara. En la Cuba de Castro sostuvo una brillante carrera, cada vez más marcada por la desconfianza, hasta que en los años noventa pasó del exilio interior al efectivo en Miami. Es entonces cuando redacta el sugerente ensayo Cuba / España, España / Cuba. Historia común (Crítica, 1995). Colaboró en EL PAÍS, con una agilidad de pluma puesta de manifiesto en la réplica a Gabriel García Márquez, su último artículo.

Manuel Moreno Fraginals fue hombre de extraordinaria vitalidad, devoto del rigor, de la investigación, y en la esfera privada, del amor y de la amistad. Su trato era entrañable y su conversación, exuberante. No podremos volver a ofrecerle ese 'agua de fuego', la queimada, que tanto apreciaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 2001