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OPINIÓN DEL LECTOR

¿Dónde están las estrellas del cómic?

Hace tres lustros, un compañero de trabajo y amigo me dijo que me parecía a la señorita Moguet. '¿A quién?', pregunté mosqueada por lo de 'señorita'. 'A la chica que Max Fridman encuentra en Rapsodia húngara?', continuó el compañero y amigo. 'Pero quién es Max Fridman?', dije yo. Y me explicó que era un personaje de cómic. Intrigada, me compré Rapsodia húngara, y la verdad es que con el cómic en la mano y delante de un espejo no supe encontrar el parecido, pero así me inicié en la lectura de cómics, yo que de pequeña había depreciado los Tintín y Astérix de mi hermano.

Ahora, aficionada a la historieta, acudo cada año al Salón de Cómic que se celebra en Barcelona para encontrarme con otros aficionados y conocer a los autores de mis cómics preferidos. Este año he conocido al autor de Max Fridman, que me ha firmado los tres álbumes que ha hecho sobre el personaje, pero mi colección de autógrafos no crece al ritmo que a mí me gustaría pese a que en mi ciudad hay un salón del cómic que, según leo en este diario, es importante.

Año tras año me encuentro a Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón, un tipo simpático, pero ¿dónde están aquellos dibujantes internacionales que hace una década venían por Barcelona para deleite de los seguidores de sus historietas? ¿Por qué no se ha aprovechado este año, con la reciente publicación de la última historieta de Astérix, para traer a Albert Uderzo? ¿Por qué no vuelven a traer a Will Eisner, Morris, Moebius y Petillon, quien este año ha ganado el premio del Salón de Angulema con un álbum de humor sobre el problema corso?

No desprecio a los autores españoles, pero están aquí, a mano, y en cambio los extranjeros no. Una vez al año, en el Salón del Cómic de Barcelona nos gustaría encontrarlos. ¿Dónde sino en él podría hablar con ellos, decirles que sus historietas me gustan, saber qué están preparando? Una vez fui a Angulema, pero ¿por qué el Salón del Cómic de mi ciudad no trae a más estrellas?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de mayo de 2001