Ecuador decreta el estado de emergencia por un brote de dengue

La aparición de brotes epidémicos de dengue y paludismo en algunas provincias de la costa ecuatoriana ha provocado la declaración de emergencia sanitaria nacional decretada por el Gobierno el pasado miércoles. Hasta el momento, el Ministerio de Salud reconoce oficialmente sólo un caso de dengue hemorrágico, pero otros funcionarios aseguran que hay más.

El director general de Salud, Francisco Carrasco, afirmó que se han registrado 16 casos de dengue clásico con sintomatología de hemorragia, que aún no han sido diagnosticados. "La situación es preocupante, pero no se puede hablar de una epidemia. Todas las unidades operativas del Ministerio están en alerta roja", dijo.

Carrasco indicó que el fallecimiento del enfermo, un niño de 10 años, en Guayaquil se produjo por automedicación. No obstante, el jefe de la VIII Zona de Malaria del Guayas, Efraín Beltrán, confirmó que los exámenes realizados por el Instituto de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez, demostraron que un segundo paciente, una niña de 11 años, tuvo dengue hemorrágico. "Ecuador está acechado por esta enfermedad, la situación es crítica", según el subsecretario nacional de Medicina Tropical, Irisarry Macías, antes de negar que existan víctimas mortales por dengue hemorrágico. Además, hizo énfasis en que los pacientes albergados en los hospitales de Guayaquil no son locales, sino que provienen de otras provincias y que "se están tomando medidas para que permanezcan en sus zonas sin necesidad de que se trasladen hasta aquí". "Hemos enviado médicos, especialistas y equipos de diagnosis de la enfermedad para que permanezcan en sus ciudades".

Epidemias anteriores

Según Luis Veloz, director del Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria (SNEM), el brote del dengue se debe a la sensibilización de la población afectada en epidemias anteriores. "La alta densidad de mosquitos en el litoral y las condiciones climáticas son propicias para una epidemia de estas enfermedades, si no hay medidas preventivas urgentes", advirtió. Por su parte, el Gobierno está preparando su plan de contingencia y ha provisto al SNEM del material necesario para que intensifique las fumigaciones en las zonas más afectadas.

Los más propensos a contraer el mal son los habitantes de los barrios marginales y del área rural. Estos lugares no cuentan con servicios básicos y tienen grandes charcos de agua o zanjas abiertas con agua estancada que colabora con la reproducción del mosquito. La escasez de abate, elemento indispensable para la conservación del agua sin larvas, ha contribuido a la difusión de las enfermedades. El tratamiento para combatir el dengue puede durar entre cinco y diez días. El problema se agrava cuando, por presentar síntomas similares a los de la gripe, los afectados se automedican, complicando la enfermedad y produciendo sangrados.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 04 de mayo de 2001.

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