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Fomento pacta con Vilafranca la cobertura de las vías férreas

Habrá trenes directos a Barcelona y Tarragona

Viajar en tren entre Vilafranca y Barcelona es hoy casi un anacronismo. Se emplea el mismo tiempo que hace 30 años: 50 minutos, y pasa un convoy cada media hora. Pero esa situación toca a su fin. Una reunión celebrada hace unos días entre el secretario de Estado de Infraestructuras, Benigno Blanco; el alcalde de Vilafranca, Joan Aguado, y el gerente de Xarxa Viària, Jordi Carrillo, sirvió para desbloquearla. Fomento ofrece conectar la ciudad con Barcelona y Girona con trenes Civis que emplearían 30 minutos en el recorrido, aprovechando la reforma que supondrá el paso del AVE. La ciudad, explican Aguado y el arquitecto municipal, Joaquim Gascó, no esperaba que el AVE parara, pero sí que lo hicieran otros trenes.

Fomento ha aceptado también deprimir unos metros más el trazado de las vías que cruzan la población, a las que se añadirán las del AVE, y el Ayuntamiento asume su cobertura, en buena parte con un aparcamiento de unas 1.000 plazas que servirá para los usuarios del tren o el autobús, ya que enlazará las dos estaciones.

Vilafranca es la capital de una zona vitivinícola que representa un importante movimiento de mercancías y personas. A lo largo de la futura rambla que se construirá sobre las vías tapadas se dibuja ya una especie de salón de las viticultoras, las locales y las de la comarca, con la voluntad de ser un eje vertebrador de la zona y de Cataluña ya que Vilafranca se halla en el cruce de un doble eje que articula la Cataluña interior (Igualada y Manresa) con la costa (el Garraf) y la litoral (Tarragona y Barcelona) por el interior.

Sólo el Gobierno catalán se mostraba reticente a las propuestas municipales. La presión del PP, que las ha apoyado decididamente, ha acabado por convencer al Ejecutivo de Jordi Pujol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de abril de 2001