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La Diputación de Álava cree que el ataque de los osos de Sobrón era imprevisible

Tras una década de conflictos, denuncias y expedientes sancionadores por la mala gestión desarrollada por Aresti, y dos años después de que uno de los dos osos que acabaron con su vida atacara a una turista que perdió la pierna, el Gobierno foral prorrogó el pasado mes de octubre la licencia de explotación del parque a este naturalista a través de una cesión al ayuntamiento de Lantarón. Marco Tabar quiso dejar claro ayer que tras el incidente con la visitante alicantina herida, las instalaciones fueron cerradas al público, revisadas en sus medidas de seguridad, y si no se habían trasladado fuera a los animales que aún permanecían -además de los dos plantígrados, varios gamos, jabalíes, caballos y aves acuáticas- era porque 'no había manera de reubicarlos' en otro lugar.

Sin embargo, hay mucha gente que considera la espeluznante muerte de Aresti como un suceso que se veía venir, y apuntan directamente al actual equipo de Gobierno foral PP-UA por 'bloquear' las iniciativas dirigidas a aclarar la situación del parque. 'La Diputación tiene responsabilidades por la ausencia de control en la gestión de este espacio', señala José Vicente Cos, portavoz de IU, que pidió la creación de una comisión investigadora en el ente foral. EH por su parte, solicitaba la comparecencia urgente del diputado general y la dimisión del responsable de Agricultura.

'Sobrón ha estado manchado de muchas cosas' sentenciaba Marco Tabar en una búsqueda por limpiar la imagen de un Aresti que ha sido durante diez años blanco de críticas, muchas de ellas desde la propia Diputación de la que era funcionario en excedencia. A pesar de todo ello, el ente alavés le había incluido como director de un proyecto para relanzar el parque en un año, centrando las actividades en el balneario y el hotel. Esta iniciativa seguirá adelante a pesar de su muerte, mientras la familia del fallecido busca actualmente un destino para las especies que aún quedan en el espacio natural.

El brutal ataque de los osos, que prácticamente descuartizaron a su criador, fue justificado ayer por la situación de letargo invernal incompleto que atravesaban durante estos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de abril de 2001