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Reportaje:

Torrente vuelve a Marbella

Santiago Segura presenta su última película en la ciudad donde rodó la secuela del casposo detective

'Yo también salgo', comentaban ayer unos y otros a la entrada de los cines de Puerto Banús, minutos antes de la proyección de Torrente 2: Misión Marbella. Lo cierto es que es difícil encontrar en esta ciudad a alguien que no tenga algún pariente, amigo o conocido que no haya participado como extra, aunque sea un par de segundos, en la secuela de las aventuras del detective más casposo y grasiento de la pantalla, a cuyo casting se presentaron más de 3.000 personas.

Santiago Segura regresó ayer al municipio para presentar la segunda parte de Torrente, la película que se ha convertido en la más taquillera del cine español, y cuya saga ha recaudado la friolera de 1.500 millones de pesetas desde su estreno el pasado 30 de marzo. Media hora antes de la sesión eran ya muchas las personas, sobre todo jóvenes, que invitación en mano esperaban pacientemente al cineasta.

Un llamativo traje lila destacaba por encima de toda la cola. Su propietaria al igual que su acompañante, vestido también elegantemente, parecían estar fuera de lugar. 'Seguro que son extranjeros y se han equivocado de sitio', decía un espectador. El misterio se desveló a mitad de la película, en la que aparece Gabino Diego con el mismo traje. 'Después de lucirlo en la escena del casino, me lo pidieron prestado y accedí', explicaba Lola Garrido, de 61 años. Lola y su marido Antonio Uceda, de 64 años, campeones de baile retro, se desplazaron desde Rincón de la Victoria para presentarse al casting. 'Lo anunciaban por la radio, y como ya somos jubilados era una forma de salir de la monotonía', apunta. Sus papeles duran tan sólo unos segundos.

Más suerte han tenido el malagueño Jaime Noguera, de 24 años, y Felipe Patricio Gordillo, de 11 años y natural de Marbella, que interpretan a un retrasado y a un golfillo durante varios minutos. 'Santiago me dijo: 'Jaime, ¿quieres hacer la película que te prometí hace cuatro años?'. Y le contesté: '¿A quién hay que matar?', relató Noguera. La selección de Patricio fue muy diferente: 'Necesitaban a un chaval gamberro y ahí estaba yo. Además encima de que sales en una película, te pagan'.

Carcajadas y aplausos. Torrente logró ayer una vez más su cometido de hacer llorar, al menos de risa, al público. La película hace un repaso pormenorizado por todas las zonas de la ciudad costera, incluyendo bares, discotecas. También parodia al alcalde, al que interpreta Juanito Navarro rodeado de trofeos y escudos del Atlético de Madrid.

Las malas lenguas dicen que Santiago Segura, emulando a su papel de detective gorrón, ha dejado incluso sin pagar el alquiler de un yate de lujo. 'No tenía noticias de estos impagos', señaló tras la proyección.

En una atípica rueda de prensa, en la que participó también el público, Segura amenazó con una tercera parte de Torrente, 'que puede que tarde de 2 a 10 años'. Algún espectador aprovechó la ocasión para pedir pegatinas y camisetas. 'Luego me pedirá que se la chupe', respondió Segura, que no se anda con rodeos. Aseguró que eligió Marbella por sus 'componentes torrentianos', y se quejó de que los críticos no compartan la opinión del público. '¿Por qué coño me han vapuleado esta gente?', se preguntó.

Santiago Segura, al que acompañó en el escenario José Sánchez Mota (Cruz y Raya), improvisado bañista en la película e intérprete de la canción Misión en Marbella, se despidió asegurando que ha logrado su objetivo: 'He machacado a Hollywood'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de abril de 2001