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La Guardia Civil investiga el transporte de droga en avioneta entre Marruecos y Cádiz

El hallazgo de un hombre muerto con una herida en la cabeza al lado de una avioneta el pasado domingo en el término municipal de Villamartín, en la sierra de Cádiz, ha evidenciado la actividad de una red dedicada a la introducción de hachís desde Marruecos mediante avionetas: aunque no se halló mercancía en su interior, los perros adiestrados marcaron que en el receptáculo se había transportado hachís recientemente.

La Guardia Civil mantiene abierta una investigación desde hace más de un año sobre una organización que dispone de estructuras de apoyo en el norte de África, en la sierra de Cádiz, y, fundamentalmente, en la provincia de Sevilla. Investigadores de este cuerpo ya desmantelaron hace un año una red similar que operaba desde el municipio serrano de Espera, donde disponían de infraestructura logística. Igualmente, hace dos años intervinieron una avioneta que, con base en Jerez, se dedicaba a las mismas prácticas ilegales.

La Guardia Civil baraja un dato que indica que el narcotráfico aéreo puede estar en pleno apogeo: durante el primer trimestre de 2001 ha descendido en casi un 70% el número de alijos intervenidos en la costa de Cádiz respecto al mismo periodo del año anterior. Los expertos opinan que este hecho prueba la existencia de circuitos alternativos para la introducción de la droga.

Cada avioneta podría trasladar hasta una tonelada de hachís en cada viaje. La avioneta del pasado domingo, cuya hélice golpeó en la cabeza y le costó la vida, de forma accidental, a Juan María Jurado, vecino de Alcalá de Guadaira (Sevilla), había visado su plan de vuelo en el aeródromo Anfa, de Casablanca.

Según confirmaron ayer fuentes de la investigación, el piloto de la avioneta era S.L.F.R., de 30 años, con pasaporte colombiano, lo que ha abierto nuevas líneas de investigación sobre la posible cooperación entre narcos de aquel país y esta organización. No se descarta que ambas redes intercambien alijos de cocaína y de hachís.

La red dispone de al menos dos pistas de aterrizaje en la sierra de Cádiz y en algunas ocasiones se han utilizado fincas privadas para tomar tierra. La lucha contra este tipo de narcotráfico resulta muy difícil, según los investigadores, dada la operatividad de las avionetas, que precisan de muy poco espacio para aterrizar, lo que les brinda una gran impunidad.

La droga se carga en distintas zonas de Marruecos, desde donde parte la avioneta con destino a la sierra de Cádiz. Por el momento, el Estrecho de Gibraltar ofrece muchos flancos para que una avioneta lo sobrevuele sin mayor control, y más aún si vuelan a alturas bajas.

El diputado socialista Salvador de la Encina ha instado al Gobierno a que impide que la sierra se convierta en sede aérea para el narcotráfico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de abril de 2001