Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:MASTERS DE AUGUSTA | GOLF

Tiger Woods cita a Olazábal

El norteamericano y el español toman posiciones en una gran segunda jornada

Steve Williams, el caddie de Tiger Woods, se acercó a José María Olazábal el jueves por la mañana y le dijo al oído: "Mi jefe te espera el domingo a las dos y media en el tee del uno". No, el Tigre no se lo decía a todos. Sí, como se vio ayer en una extraordinaria jornada de golf en el Augusta National Golf Club, sí, puede que Olazábal se presente a la cita para jugar el último partido del domingo, aquél del que normalmente sale el ganador. Sí, y también Tiger Woods, que empezó, repitiendo los pasos y los golpes del 97, su lenta pero, parece, inevitable remontada hacia el liderato. Y puede que también quiera estar, o estará muy cerca, Miguel Ángel Jiménez, que salvó el par del campo y ahí sigue, contento y feliz de conocerse. Y también querrán meterse los otros grandes nombres, que ya se asoman por ahí: el zurdo Mickelson, el profeta de la buena salud Duval, el gigante surafricano Els y hasta el pegador argentino Cabrera, que sigue asombrando en los pastos de Augusta. No estará, seguro, Sergio García, desgraciado protagonista: un bogey en el 18º, punto final a un día de desastre, le supuso quedar eliminado al no superar el corte por un golpe.

El día fue de Olazábal. 68 golpes (-4), que pudieron ser 66 o 72. Eso depende. Eso dependió del cambio de personalidad que experimentó el guipuzcoano según salió del green del noveno, giró a la derecha y anduvo unos pasos hasta el tee del décimo. Olazábal que, mal genio, arrastraba la mirada por el suelo barriendo la hierba, oyó una voz desde la multitud: "Concéntrate, deja de jugar como un pichón". Olazábal, que ya maneja bien el driver, comenzó perfecto, con birdies en el segundo y en el sexto hoyo. Pero llegó al octavo, el par cinco que a veces se le atraganta, su némesis como diría el pedante. Temeroso de meterse en un charco, el guipuzcoano tiró de hierro: juego conservador, al greende tres y, si se puede, birdie. Quia. Con el segundo hierro, al charco, a la izquierda y por debajo; y con el tercero, imposible de levantar por una insidiosa rama a tres metros de altura ahí delante, más desastre: al tee del noveno. Ya con el cuarto pudo dejarla Olazábal en el green y sólo con el sexto golpe, de bogey, pudo embocar. Y la cosa no se paró ahí. Como si fuera de resaca, o golpe del descontento, la salida del noveno dejó la bola imposible, sobre un lecho de tamujas, a la sombra de unos pinos ("pero no fue un golpe de cabreo: es que con Butch Harmon estamos haciendo pequeños cambios en el swing y por eso a veces se me va demasiado a la derecha"): green inalcanzable de dos: más bien búnker y dos putts: camino del desastre: otro bogey y quedan nueve hoyos.

Y allí estaba Olazábal, tocado, triste, recordando los dolores de espalda que le obligan a darle al antinflamatorio todas las mañanas. Llegó al décimo y se salvó del desastre por los pelos. "Pero en el 11º enchufé un buen canuto. Eso fue definitivo". Fue un birdiede seis metros. Fue el desencadenante de la reacción, de un cambio de fortuna: birdietambién en el 13º, birdiehistórico después de dejar la bola con el segundo golpe en una caja de cerillas, el pequeño felpudo de hierba abajo, junto al arroyo, y sacarla a metro y medio de la bandera. Y birdieen el 14º y también en el 15º. No lo hizo en el 18º por los pelos. Se habría puesto en un -7 tremendo.

Jiménez acabó en par. Sigue en -4. Sigue contento, familia y amigos alrededor, buen ambiente y llega, por primera vez, a jugar el sábado de Augusta con posibilidades. Terminó Jiménez, terminó Olazábal, se despidió Ballesteros (otro 76, +8 total, otro corte fallado, mala celebración de su 25º año en Augusta), se despidió García, y siguió jugando Woods. Terminó el día finalmente en -8. Allí arriba. Sólo a dos del sorprendente debutante Chris DiMarco y su empuñadura extraordinaria. Más cerca de su objetivo. Parece que sí, parece que su cita con Olazábal para el domingo a las dos y media no iba de farol.

CLASIFICACIÓN. 1. Chris DiMarco (EE UU), 134 golpes (-10). 2. Tiger Woods (EE UU), Phil Mickelson (EE UU), 136 golpes (-8). 4. Steven Stricker (EE UU), Lee Janzen (EE UU), Ángel Cabrera (Arg.), Toshi Izawa (Japón), David Duval (EE UU), 137 (-7). 9. José María Olazábal (España), 138 (-6). 14. Miguel Ángel Jiménez , 140 (-4). 49. Sergio García, 146 (+2). 80. Severiano Ballesteros, 152 (+8).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de abril de 2001