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CRÓNICA

El Valencia sale vivo de Highbury

El conjunto de Cúper mantiene sus posibilidades ante el Arsenal gracias a su buena primera parte

El Valencia salió vivo de Highbury. Sobre todo, porque entendió durante un buen rato que al Arsenal hay que atacarle porque, si no, te mata. Mientras lo hizo, puso en evidencia a la zaga londinense, que es un desastre. Pero cuando se replegó, cuando quiso vivir de las rentas, sufrió la apisonadora atacante de los de Wenger: Pires, Wiltord, Henry, Kanu... Aunque fue Vieira, con esa zancada de saltador de longitud, quien propulsó la reacción de su equipo con esa potencia imparable desde el centro del campo. La primera parte valencianista fue notable y la última media hora honrosa. Con eso el grupo de Cúper espera con muchas esperanzas el choque de vuelta, dentro de dos semanas, en Mestalla. Entonces, Aimar, que ayer acababa de salir de una lesión y jugó tan sólo una hora, estará en mejores condiciones, con todo lo que ello supone para el Valencia.

ARSENAL 2| VALENCIA 1

Arsenal: Seaman; Dixon, Keown, Adams, Cole; Pires, Vieira, Ljungberg (Wiltord, m. 46), Parlour; Henry y Kanu (Lauren, 84). Valencia: Cañizares; Angloma, Pellegrino, Ayala, Carboni; Mendieta (Vicente, m. 90), Baraja, Kily González; Aimar (Angulo, m. 66); Sánchez y Carew. Goles: 1-0. M. 41. Ayala fusila a Seaman al recoger un rechace de la defensa del Arsenal. 1-1. M. 58. Henry marca con la derecha desde dentro del área tras recibir un pase de tacón de Pires. 2-1. M. 60. Parlour bate a Cañizares con un fuerte tiro desde fuera del área. Árbitro: Dick Jol (Holanda). Amonestó a Baraja, Ayala y Kily González. Unos 38.000 espectadores en el estadio de Highbury.

En el fútbol pasan cosas rarísimas. La de Ayala es una de ellas. Uno de los mejores centrales del mundo, el capitán de la selección argentina, fracasó estrepitosamente en Italia y no le servía para nada al Milan, que casi se lo regaló al Valencia por 400 millones de pesetas. Ahora, en cambio, triunfa incuestionablemente en España. Viene cuajando una temporada extraordinaria. No sólo por su impecable labor defensiva, en la que comparte con Pellegrino el barrido del centro, sino porque cada vez que sube a rematar en los córners, anuncia el gol. Ya suma dos en la Liga de Campeones. El de ayer refrendó la superioridad del Valencia en la primera parte, en la que le sacó los colores al temible Arsenal.

Ante la propuesta física del Arsenal, el Valencia respondió con oficio, técnica y todo lo bueno que se espera del vigente subcampeón de Europa. Le dio una lección tremenda en el primer periodo. Fue entrar en calor Aimar, coger la posición Baraja y Mendieta y dejar las vergüenzas defensivas del Arsenal al aire.

De hecho, el cuadro de Cúper pudo haber rematado la eliminatoria de haber estado Carew más fino en aquel uno contra uno con Seaman, pero al noruego le faltó habilidad para superarlo. Éste está siendo el principal problema del Valencia durante toda la temporada, su falta de calidad arriba.

El mérito del Valencia fue grande. El Arsenal salió como un tiro, al viejo estilo inglés, tal y como había solicitado su entrenador, el francés Wenger. Impulsado por la carrera descomunal de Henry, el conjunto inglés arrinconó durante un cuarto de hora al conjunto valenciano. Vieira, a medio metro de la línea de gol, cabeceó al larguero, lo que parecía casi imposible de fallar.

Eso sí, cuando Aimar sacó el compás y empezó a repartir el juego por las bandas al conjunto inglés se le bajaron los humos. Se dio cuenta de que el Valencia lo podía derribar en cualquiera de esos pases en profundidad. Ante tanto despliegue físico, el pequeño argentino trataba de imponer su técnica, la más depurada de todas cuantas en Highbury había.

De la debilidad defensiva del Arsenal tuvo noticias Ayala en el primer córner que subió a rematar. Cabeceó completamente solo, aunque demasiado cruzado. El bueno de Adams, tantas veces internacional, mostraba sus numerosas limitaciones para el fútbol.

Pero Wenger sacó la pieza de la artillería que le faltaba: Wiltord, otro pura sangre para reforzar, si cabe, la ya de por sí fortísima delantera londinense. Otra vez el Valencia se dedicó a aguantar el chaparrón, que cayó esta vez por la banda de Pires, la izquierda. Por ahí hizo daño el Arsenal, con un Angloma entregado y que no sólo se tragó el regate de Wiltord por su banda, sino que poco después se quedó varado atrás, rompió el fuera de juego y permitió el empate local de Henry.

En cinco minutos, el Arsenal volteó el encuentro, encontró una mina por el flanco izquierdo de su ataque y doblegó al Valencia, que quería vivir de las rentas del primer periodo. Cuando se dio cuenta, el cuadro de Cúper estaba siendo vapuleado. El partido se rompió, lo que le convenía en un principio al Arsenal, acostumbrado a las citas desatadas de la Liga inglesa. Para empeorar la perspectiva, Cúper retiró a Aimar. Así que el futuro se complicó. Sin embargo, el Arsenal tampoco podía mantener ese altísimo ritmo y el Valencia pudo dormir el encuentro hasta el final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de abril de 2001