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Las direcciones federal y regional liman diferencias

Antes de que Virgilio Cano y Fernando Sánchez cursaran su solicitud de baja 'cautelar' como militantes del partido, la ejecutiva federal del PSOE había aceptado posponer esta medida 'durante unas horas'. Lo hizo ante los requerimientos de la Federación Socialista Madrileña (FSM) para participar en el 'comienzo de la instrucción', a cuyos efectos se nombró ayer a dos instructores: Antonio Romero y Ruth Porta, responsables de Organización y Política Institucional, respectivamente.

La Ejecutiva federal recordó que la competencia para este asunto es suya, al tratarse de un 'hecho grave', si bien acogió de inmediato la petición de la dirección de la FSM de presentar 'la decisión de manera coordinada'. Durante el día de hoy habrá nuevas reuniones entre miembros de las ejecutivas federal y regional.

Fuentes de las direcciones federal y regional ofrecieron ayer, al final de la jornada, una visión muy similar del problema, a diferencia de lo que había venido ocurriendo durante las primeras horas del día. Mientras el secretario federal de Organización, José Blanco, y su homólogo de Madrid, Antonio Romero, se reunían a las ocho de la mañana en la sede federal, algunos dirigentes regionales hicieron patente su malestar al sentirse relegados de la toma de decisión del futuro de dos de sus militantes. De sus palabras se deducía un cierto pulso a la federal.

En la secretaría de organización del PSOE se recordó que la competencia de suspender a un militante es suya, según los estatutos. La decisión de firmar la suspensión estaba tomada por los órganos federales, pero la llamada de atención de los organos de dirección de la FSM hizo que se retrasase hasta mañana o el viernes, una vez que se reuniese la Comisión de Ética y se tuviesen 'más datos'. En la mesa de la dirección federal había ya un informe de la anterior comisión de ética en el que se solicitaba que no se incluyera a Virgilio Cano en las listas de las últimas elecciones autonómicas (en 1999), como así ocurrió.

En la ejecutiva federal se reconoce que la decisión de suspenderle de militancia 'de manera cautelar' antes de que haya pruebas tiene un grado de dureza superior al que hubiera sido habitual, que responde al hecho de que sobre Cano hayan recaído antes otras acusaciones, aunque nunca ha llegado a probársele conducta delictiva alguna.

La decisión de decretar la suspensión de militancia de Cano y Sánchez tiene que ver con 'los valores, convicciones y el buen nombre del partido', según fuentes socialistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de abril de 2001