Ni elección ni capricho

La transexualidad no es un vicio ni un capricho. Ni siquiera una elección sexual. Se trata de una patología en la que el paciente siente que tiene el sexo contrario. De ahí la importancia de la decisión de la administración sanitaria andaluza de asumir la prestación, ya que no sólo supone la cobertura asistencial sino el reconocimiento del transexualismo como enfermedad. En otras comunidades, la sanidad pública atiende los casos en los que hay malformaciones físicas o ambigüedad genital que exija una corrección quirúrgica.

Esta labor pionera ha convertido a la Unidad de Trastornos de Identidad de Género del Carlos Haya en referencia nacional. Sus protocolos de actuación han sido solicitados ya por otras comunidades. Otra de las bazas del equipo es el enfoque multidisciplinar del tratamiento. De nada vale una buena intervención si no va acompañada de un tratamiento hormonal y psicológico.

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