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Rato negoció con Aznar su puesto en el Gobierno para quedar en segundo plano de cara a la sucesión

El presidente le ofreció ser vicepresidente primero, ministro de Exteriores o delegar Hacienda

Rodrigo Rato negoció directamente con José María Aznar, antes de las elecciones generales celebradas hace un año, su puesto en el nuevo Gobierno del PP. Aznar y Rato conversaron varias veces y el presidente, como reconoció ayer, le ofreció incluso que fuese su vicepresidente primero, cargo que rechazó porque no quería quemarse de cara a la futura carrera por la sucesión. Tampoco quiso ser ministro de Asuntos Exteriores, aunque por distintas razones, en este caso familiares, motivo que ahora esgrime para no querer ser candidato a La Moncloa en el 2004.

Rato concurrió a las elecciones de marzo de 2000 como número dos por Madrid, detrás de Aznar, compartiendo los carteles electorales e investido oficiosamente como su sucesor. Así se interpretó incluso el abrazo particular que le dedicó aquella noche victoriosa en el balcón implantado por el PP ante su sede. Doce meses después parecen haber cambiado muchas cosas. Sobre todo para el propio Rato.

Aznar se vio obligado a precisar ayer, en una entrevista en la Cope, que no era correcta la lectura que muchos, dentro y fuera del PP, han hecho de pérdida de poder de Rato tras el ajuste efectuado en el Ejecutivo con la salida de Jaime Mayor de la cartera de Interior y la asunción de esa responsabilidad por el vicepresidente primero, Mariano Rajoy.

Aznar aclaró ayer públicamente que Rato, cuando se formó el Gobierno hace un año, 'pudo ser vicepresidente primero y prefirió seguir siendo vicepresidente segundo'. El jefe del Ejecutivo reveló así que mantuvo en aquel momento varias charlas con Rato sobre la conveniencia de dividir la vicepresidencia económica, con responsabilidad sobre el área de Economía y de Hacienda. Fue precisamente al discutir ese aspecto cuando ambos comprendieron que para preservar el futuro político del vicepresidente segundo era mejor que quedase algo resguardado con un vicepresidente político como Rajoy. Y también cuando Rato propuso que podría desgajarse de su vicepresidencia Hacienda para evitarse el desgaste del día a día.

Las fuentes consultadas, tanto del entorno directo de Aznar como de Rato, difieren sobre quién aportó el nombre de Cristóbal Montoro como ministro de Hacienda. Hay incluso en el PP quien sostiene que las relaciones entre Rato y Montoro no son buenas.

Rato tampoco quiso ser ministro de Exteriores para evitarse los largos y constantes viajes fuera de España. Argumentó razones familiares y la juventud de su hijo menor. Esos motivos los ha rescatado ahora, en privado, para apuntar su nula disposición a estar en la carrera de los candidatos a suceder a Aznar a partir de 2004. La mayoría de los dirigentes del PP comprenden esas cuestiones pero las consideran compatibles con que mantenga intactas sus posibilidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de marzo de 2001