Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
COMUNICACIÓN

El Constitucional da la razón a Mendoza en su pleito con José María García

Afirma que no atacó el honor del periodista al llamarle 'hijo de chorizo'

El máximo intérprete de la Constitución admite que, 'fuera de este contexto, la expresión podría reputarse formalmente denigratoria' y, por tanto, amparada por la Constitución, que 'no reconoce', asegura, 'un pretendido derecho al insulto'.

'Ahora bien', prosigue la sentencia, 'en el contexto de la polémica entablada entre ambos personajes y de la previa campaña difamatoria emprendida por el señor García Pérez, y atendiendo al discurso del señor Mendoza Fontela, al sentido de la frase concreta y a su finalidad, las expresiones aquí enjuiciadas no pueden reputarse constitutivas de una intromisión ilegítima en el honor del recurrente, porque no transgredieron el legítimo ejercicio de la libertad de expresión'.

Durante el procedimiento judicial anterior al recurso de amparo, García admitió haber calificado a Mendoza de 'embustero', 'mentiroso', 'zafio', 'histérico', 'tonto', 'descarado', 'perjuro', 'soberbio', 'cobarde', 'desvergonzado', 'hortera' y 'cantamañanas'; a los jugadores del Real Madrid de 'tiralevitas' y 'abrazafarolas del cantamañanas', y a uno de los directivos del club de 'hijo del choricero soriano' (en referencia a Antonio Revilla, hijo del industrial del mismo apellido).

En la asamblea de socios del Real Madrid celebrada el 6 de octubre de 1991, Mendoza manifestó, entre otras cosas: '...a los padres de los demás, cuando son personas decentes, hay que dejarlos en paz [...], sobre todo cuando se tiene un padre con una cooperativa de viviendas, La Familia Española, en Tres Cantos, que ha estado procesado por estafa en documento público'.

El entonces presidente del Real Madrid apeló al mantenimiento de 'un tono correcto', e insistió: '...cuando se habla de los padres, te encuentras con tus padres también; si llama a este señor que está allí el hijo del choricero, yo he dicho que es mucho mejor ser hijo de choricero que hijo de un chorizo...'.

García se dio por aludido

Aunque Mendoza no pronunció en ningún momento el nombre de García, el entonces director de Deportes de Antena 3 Radio (y actual presidente de Telefónica Sport) se dio por aludido y demandó al presidente del Real Madrid, a quien acusó de menospreciarle y de incluir en su discurso, entre otras, afirmaciones contra su honor personal en la familia de la que forma parte.

El juez de primera instancia estimó la demanda y la Audiencia Provincial de Madrid declaró firme la sentencia. En cambio, la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo, ante la que recurrió Mendoza, revocó el fallo.

El recurso de amparo interpuesto por García ha sido resuelto por la Sala Segunda del Tribunal Constitucional. La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Guillermo Jiménez, reafirma su doctrina protectora del derecho al honor y la libertad de expresión y deniega el amparo.

El Constitucional razona que, aunque formalmente 'la expresión injuriosa chorizo' va dirigida al padre de García, 'una lectura del discurso del señor Mendoza Fontela en su conjunto permite concluir que su intención no fue tanto la de menospreciar a la persona del padre del periodista aquí recurrente como la de replicar directamente a éste, objeto central de su intervención'.

La sentencia estima de relevancia pública el procesamiento del padre de García 'por una estafa cometida en la gestión de una cooperativa de viviendas' y recuerda que 'la crítica legítima en asuntos de interés público ampara incluso aquellas que puedan molestar, inquietar, disgustar o desabrir el ánimo de una persona'.

El Tribunal Constitucional considera que García 'tiene limitado su derecho al honor con mayor intensidad que los restantes individuos', dado su carácter de 'personaje con notoriedad pública [...] por su actividad profesional como popular periodista deportivo', cuyas emisiones radiofónicas 'fueron en más de una ocasión objeto de pública controversia'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de marzo de 2001