Un muestreo halla que el 95% de las plazas universitarias españolas son endogámicas

El estudio publicado en 'Nature' compara España, Francia, Reino Unido y EE UU

Los autores del trabajo, publicado en la sección de cartas de la revista, son Ana Rivero y Arcadi Navarro, dos biólogos españoles actualmente en la Universidad de Edimburgo. De 34 y 31 años respectivamente, ambos cumplen los requisitos para ser considerados cerebros fugados: empezaron su carrera becados varios años por el Gobierno español, han pasado por prestigiosos centros de investigación franceses y británicos -entre otros- y ahora trabajan en áreas de vanguardia.

Hasta ahora, para cuantificar este problema, había poco más que la sensación que cunde en el mundo académico, y casos aislados hechos públicos por asociaciones de investigadores. Rivero y Navarro buscaron un indicador objetivo para medir el grado de endogamia. Escogieron al azar 160 investigadores de España, Francia, Reino Unido y Estados Unidos (40 por país) y compararon la dirección que figuraba en su primera publicación con la de la universidad en que ahora ocupan una plaza fija. Los puestos son: profesor titular en España, maître de conference en Francia; lecturer en el Reino Unido y assistant professor en Estados Unidos.Los autores emplearon una base de datos que existe desde 1984; de modo que, para asegurarse de que efectivamente cogían el primer trabajo de cada autor, sólo seleccionaron los de quienes publicaron desde 1984. Para evitar sesgos de universidades jóvenes, donde el personal por necesidad es externo, sólo aceptaron centros de más de 50 años de existencia.

'Los resultados son consistentes con la acusación de que las plazas en las universidades españolas se asignan casi exclusivamente a individuos que empezaron su carrera científica en la misma institución', escriben los autores, que analizaron también otros indicadores de la calidad de la ciencia, con resultados siempre negativos para España. Por ejemplo, el tiempo transcurrido desde la primera publicación de cada autor hasta ahora, es más largo en España (12,5 años frente a 8,75 en Francia, 10,25 en Estados Unidos, y 10,18 en el Reino Unido). Esto 'llevaría a la conclusión de que la comunidad científica española está envejeciendo peligrosamente', indican Rivero y Navarro.

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