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Crónica:Segunda División | FÚTBOL

El Atlético empieza a creérselo

Los rojiblancos derrotan por determinación al Betis y se sitúan a siete puntos del ascenso

El Atlético se acerca. Gana metros -la tercera posición la tiene ahora a siete puntos- y confianza. Comienza a convencerse de que lo del ascenso ya no es una quimera. Ayer, aupado por una hinchada maravillosa, fiel hasta lo imposible, superó la prueba del algodón. Es decir, esa visita del Betis en forma de última oportunidad de engancharse a la caravana de cabeza. Ganó el Atlético. Y aunque sigue lejos, con la aritmética más en su contra que de su parte, se siente cada día más seguro. Hasta sus rivales, que hasta ahora le habían tratado como a un cualquiera, ya le toman en cuenta. También el Betis, que ayer, pese a arrojar síntomas de equipo más hecho, quebró una racha de 12 encuentros consecutivos sin perder.

ATLÉTICO 2|BETIS 1

Atlético: Sergio; Njegus, Juan Gómez, Hibic, Faggiani; Mena, Hugo Leal; Aguilera (Kiko, m. 46), Dani (Roberto m. 85), Correa (Luque, m. 77); y Salva. Betis: Prats; Fabao, Bornes, Belenguer, Filipescu; Varela, Castaño, Arzu, Benjamín (César, m. 55); Denilson; y Gálvez (Amato m. 62). Goles: 1-0. M. 20. Njegus roba, en falta, la pelota a Denilson y cede para Hugo Leal, que conduce unos metros y entrega a Salva, que rasea en profundidad para Aguilera, quien bate a Prats de tiro cruzado. 1-1. M. 38. Arzu recibe un pase desde la derecha y, al borde del área, conecta una volea colocada que se cuela por la escuadra. 2-1. M. 64. Dani recibe en la frontal, recorta con la izquierda a los centrales del Betis y ajusta un derechazo cruzado. Árbitro: Román González. Amarilla a Denilson, Belenguer, Salva, Mena y Juan Gómez. 55.000 espectadores en el Calderón.

El Atlético ganó porque comprendió que no tenía otro remedio. Ciertamente el secreto de su victoria no hay que buscarlo en su fútbol, que en el cómputo no fue mejor que el del Betis, sino en su determinación para convencerse de ganar sí o sí. Y el que mejor interpretó esa necesidad fue Hugo Leal. Sin renunciar a su juego -la conducción inteligente, los pases con intención y la distribución adecuada de las pausas-, el portugués, sobrado, se dejó la vida por recuperar la pelota, especialmente al contrapié, y por impedir la prosperidad del Betis en sus contragolpes.

Mena es un caso curioso. Pasa como uno de esos jugadores generosos y solidarios que se ponen siempre al servicio del equipo y el compañero. Y la realidad cuenta a veces justo lo contrario. Por ejemplo, ayer. El Atlético se vio obligado a empezar de nuevo tras el 1-0 -un contragolpe fulgurante justo cuando el Betis empezaba a comerle terreno al partido- por culpa de una imperdonable distracción del argentino. Acababa Mena de derribar a Denilson, pero la pelota seguía en poder del Betis. Así que tocaba replegarse. Corría Mena junto a Arzu, cuando de pronto se paró en seco y se volvió hacia Denilson para recriminarle no se sabe qué cosa. Arzu siguió corriendo, llegó libre hasta el área y se inventó una volea imparable. Si Mena no se hubiera entretenido, Arzu no habría podido rematar jamás.

Hasta entonces, el Betis había hecho daño por el costado derecho, por donde Varela se comió a un Faggiani fallón, y a balón parado, por donde el Atlético se retuerce también ahora con Sergio en la portería. Y había senseñado a Denilson, cuyas eléctricas y largas carreras metieron más miedo que peligro. Prolongaba tanto sus regates el brasileño, que al final alguien -casi siempre un Juan Gómez segurísimo- le quitaba la pelota.

Como se trataba de ganar porque sí,; Marcos Alonso no le dio demasiadas vueltas tácticas al asunto. Así que retiró a Aguilera y sacó a Kiko. Una medida que dio poder aéreo y mayor presencia por el centro, pero que vació el costado derecho. Correa no le hizo ninguna ayuda a Njegus y éste se las vio y se las deseo para parar a César y la serie de dos contra uno que le provocó el Betis.

Desde la lógica, la cosa empezaba a pintar mal para el Atlético. Pero entonces, Dani agarró la pelota, se inventó un quiebro extraordinario y garantizó los puntos con un derechazo ajustado.

El Betis intentó enmendar el resultado con la vieja fórmula del central -Filipescu- como delantero y con más filigranas de Denilson y César. Pero el Atlético ya no perdió más la atención.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de febrero de 2001