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Crónica:Ida de los octavos de final de la Copa de la UEFA | FÚTBOL

El Celta confirma su mejoría en Europa y frena al Stuttgart

El fútbol del Celta prosiguió en Stuttgart su lenta progresión y arrancó de Alemania un resultado que le permite mantener el optimismo en la UEFA. Ganó sobre todo consistencia en la zaga, su línea más deteriorada, y apoyado en ella expuso sobre la cancha que cuenta con más argumento que exponer en cuartos de final que su rival de anoche. Pero Mostovoi derrochó la mejor oportunidad de los vigueses y el empate no fue un mal consuelo. Incluso pudo llegar la victoria si el guardameta alemán, Hildebrand, no salva a su equipo en dos excelentes paradas a cabezazo y tiro subisguiente de Cáceres tras una falta sacada por el guante, cómo no, de Mostovoi.

En Europa se siente más cómodo el equipo vigués, que sin alardes de fútbol mejora sensiblemente su nivel respecto a su pobre juego de la Liga. Ayer funcionó sobre todo gracias a que Mostovoi encontró a Gustavo López y al trabajo de Giovanella, que empujó a sus compañeros hacia el área del Stuttgart. No está acostumbrado el grupo a mover la pelota con un mínimo de fluidez, pero cuando eso ocurre siempre lleva peligro.

STUTTGART 0| CELTA 0

Stuttgart: Hildebrand; Pinto (Seitz, m. 85), Soldo, Bordon, Carnell; Meissner, Hinkel, Balakov (Gerber, m. 56), Lisztes, Tiffert (Adhemar, m. 56); Dundee. Celta: Pinto; Velasco, Cáceres, Berizzo, Yago; Vagner, Giovanella (Jayo, m. 73); Karpin (Tomás, m. 83), Mostovoi, Gustavo López (Edu, m. 73); Catanha. Árbitro: Hugh Dallas (Escocia). Amonestó a Meissner, Gerber, Edu y Mostovoi (que derribó por detrás a Lisztes, tras enrabietarse porque él cayó en la jugada anterior y el colegiado no señaló entonces ni siquiera falta). Gottlieb Daimler Stadion, 15.000 personas.

Las ocasiones cayeron en la primera parte de los dos lados. Tuvo más el equipo alemán, pero la más clara fue para Mostovoi, que clavó un golpe franco en el larguero alemán. Hubiera podido rebotar la pelota en Hildebrand, lanzado a la desesperada, pero el palo escupió la pelota sin misericordia y se esfumó la oportunidad para tomar ventaja en la eliminatoria. El Stuttgart tuvo el aspecto de un equipo sin patrón y flojo en defensa, pero alberga en sus alineaciones a un fósil de los que conviene no fiarse. El veterano Balakov se asentó en un pedazo más bien pequeño de terreno para nutrir de balones a los delanteros.

Fue gracias a la consistencia que ha adquirido el centro de la zaga del Celta, con la incorporación del argentino Berizzo, todavía recién incorporado a la plantilla, por lo que el Stuttgart no sacó de sus oportunidades el provecho que durante los últimos meses hundió al Celta en la tabla. También al final, en un contraataque, hasta Tomás pudo marcar. Agarrado a la efectividad en el corte del centro de la zaga, el Celta alejó el peligro y dejó sus posesiones para que Mostovoi y Giovanella las desarrollaran. A ese importante avance es al que el equipo se agarra para pensar en la vuelta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de febrero de 2001