Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Franquismo: la memoria presente

Unas jornadas en la Pompeu Fabra demuestran cuán vivos pueden estar aún los recuerdos de la dictadura

Son muchos los congresos, coloquios y conferencias que desde hace unos meses están intentando activar el debate público acerca de lo que supuso la dictadura del general Franco y de las características del actual sistema democrático, heredero de los pactos con los que se fraguó la transición. La mayoría de las veces, estos actos están protagonizados por historiadores. En contadas ocasiones se tiene la oportunidad de ver juntos a protagonistas directos de la historia. Esto es precisamente lo que han intentado compensar los responsables de los estudios de Ciencias Políticas y Gestión Pública de la Universidad Pompeu Fabra en unas jornadas tituladas La memòria del franquisme. 25 anys després.

Con buena entrada de público, las jornadas, celebradas entre el miércoles y ayer, han reunido a Jordi Solé Tura, que intervino en la redacción de la Constitución; Marcelino Camacho y Santiago Carrillo, ex dirigentes de Comisiones Obreras y del Partido Comunista de España; Fabián Estapé, uno de los autores del Plan de Estabilización de 1959; el catedrático de Ciencia Política Vicenç Navarro, en representación de los exiliados, y Pere Portabella, ex dirigente de la Assemblea de Catalunya y autor de la película documental Informe general, de 1976, que ilustró el ejercicio de memoria histórica. A veces de una manera emotiva, otras veces cruel; por ejemplo: Ramón Tamames, entonces uno de los líderes de un PCE convencido de ser la fuerza más potente de la izquierda, intentando arrastrar a Felipe González para presentarse en coalición a las primeras elecciones: 'Si gana la derecha, no se resolverán asuntos como lo de las nacionalidades, el problema vasco, y no se llegará al socialismo'.

Pero si las palabras del converso Tamames, como lo calificó Estapé, provocaron un escalofrío entre los espectadores, no lo hizo menos el conato de enfrentamiento entre el politólogo Navarro y el economista Estapé sobre la figura de Laureano López Rodó, que demostró cuán vivos pueden estar aún los recuerdos de la dictadura. 'Puedo entender que personas que trabajaron dentro del régimen puedan evolucionar y trabajar para la democracia', dijo Navarro en referencia a Estapé. 'Pero no podemos considerar que López Rodó, una pieza fundamental del sistema, dejara un balance más positivo que negativo', continuó. En su defensa, Estapé afirmó que mientras López Rodó fue ministro no se firmó ninguna pena de muerte y que fue una persona clave en la designación del príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco.

El pase del documental Una cámara para un caudillo, de Joan Úbeda y Joan Puighermanal, realizado en ocasión del 25º aniversario de la muerte de Franco, abrió la jornada del miércoles por la tarde, en la que también habló Camacho, quien se llevó uno de los aplausos más largos del auditorio. Desde sus 83 años y de pie, el antiguo dirigente de Comisiones Obreras habló del presente a la luz del pasado y arengó a los estudiantes a no creer que la lucha de clases y por la defensa de la democracia haya terminado. El sindicalista defendió que, con la transición, 'no hubo ruptura democrática', y criticó la actual ley electoral por permitir que 'un diputado de un partido mayoritario cueste menos votos que el de un partido como Izquierda Unida'.

De rémoras del pasado también hablaron Puighermanal, Navarro y Estapé. Este último, quizá una de las personas que más información posee del cambio de orientación en la política económica del régimen desde finales de la década de 1950, afirmó: 'La economía de 1939 a 1975 está aún por estudiar desde un punto de vista científico'. Y señaló a la Fundación Francisco Franco como principal responsable de la 'sustracción de documentos' esenciales para la investigación.

También Puighermanal recordó las dificultades con que se encontró el equipo de rodaje del documental Una cámara para un caudillo: 'Tanto en el Valle de los Caídos como en El Pardo se nos acompañó de una manera coercitiva'. Finalmente, Navarro, quien regresó a España hace unos pocos años, se declaró 'asombrado' por el interés que ha suscitado en España el caso Pinochet, de quien dijo: 'Comparado con Franco fue un niño de montaña'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de febrero de 2001