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Reportaje:

Humor para un retablo social

Dagoll Dagom narra en Bilbao las vicisitudes de los inmigrantes en la comedia musical 'Cacao'

Los problemas que se encuentran los inmigrantes cuando aterrizan, desembarcan o embarrancan en España copan últimamente los titulares. Y son muchos los que siguen con preocupación los avatares de quienes chocan con las trabas de recalar en tierra extraña sin los papeles de rigor, pero la compañía teatral catalana Dagoll Dagom ha optado por desdramatizar un poco el asunto cediendo el protagonismo de su decimosexto montaje desde 1974 al sentido del humor, el sarcasmo y la música. Una tríada que invadirá el escenario del Teatro Arriaga de Bilbao entre hoy y el 18 de febrero (los días 12 y 13 no habrá funcion) durante la representación de la comedia musical Cacao.

'Es una juerga teatral que no deja títere con cabeza', afirma la actriz Resu Belmonte al referirse a un auténtico cacao basado en el encuentro y desencuentro de dos culturas: la europea y su sociedad del bienestar, y la cubana, con su guapura, su gozadera, su guarachar y su sabrosura, además del trabajo duro y mal remunerado, como instrumentos para acceder a los lujos españoles. Una historia de anhelos frustrados que, pese a su antigüedad, tiene absoluta vigencia.

'La historia empezó mal con nuestro comportamiento con las colonias, pero cada vez va a peor. En el mismo año que llevamos representando el espectáculo, éste se ha ido revalorizando en sí mismo con la inestimable ayuda del Gobierno español. Canciones que empezaron siendo ciertas, como la coreografía titulada No hay trabajo sin papeles y sin papeles no hay trabajo, han acabado siendo más ciertas. La actualidad del espectáculo, en vez de ir decreciendo, ha ido ganando puntos', refrenda el actor Ferran Rañé, quien interpreta al protagonista de la obra, antes de aclarar que no se pretende poner a unos por encima de los otros.

'No es una historia de buenos y malos, no es una historia de tesis política, sino de mostrar una fauna, un retablo social que nos está rodeando en todo momento hoy en día. Todo con una dosis de ironía y humor porque, si la quitáramos, muchas de las situaciones son desesperantes. El objetivo de la obra es reírnos bastante de nosotros mismos, y no se toma partido. Los palos van repartidos para las dos comunidades y para todos los personajes', adelanta Rañé.

Siete actores y cantantes catalanes (entre ellos Jofre Borrás, distinguido como actor revelación en los últimos Premios Ercilla) y seis cubanos forman el elenco del montaje. Durante las representaciones suena la música de raíz sonera compuesta al efecto por Santiago Auserón, aunque Rañé se resiste a circunscribir la adaptación del cómic La course du rat, de Gerard Lauzier, al género musical. 'La música juega un papel muy importante, pero sobre todo es un espectáculo eminentemente teatral', precisa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de febrero de 2001