Reportaje:

La familia real de Italia coquetea con la República

El príncipe Emanuele Filiberto se declara dispuesto a 'jurar' lealtad a la Constitución republicana

El pasado monárquico regresa, como un eterno fantasma, al primer plano de la actualidad italiana. Desde la muerte el pasado sábado de la última reina del país, María José de Saboya, la clase política se interroga de nuevo sobre si tiene sentido mantener en vigor la disposición 13 de la Constitución de 1948, que impide entrar en Italia a los descendientes varones de la dinastía. Los Saboya han hecho público repetidas veces su respeto por la República, reclamando sólo el derecho a ser tratados como ciudadanos comunes. Pero el nieto de María José, Emanuele Filiberto, ha ido un poco más lejos, declarándose dispuesto a jurar lealtad a la Constitución republicana en entrevistas a la prensa italiana.

El príncipe Emanuele Filiberto no ha puesto nunca un pie en Italia, pero todos los italianos conocen su rostro y su voz. Colaborador de un programa deportivo de la televisión privada y objetivo permanente de las revistas rosas, el veinteañero nieto del último rey de Italia (Umberto II) se ha mostrado siempre adulador y simpático con la audiencia nacional. Consecuente con sus deseos de normalizar sus relaciones con Italia, el príncipe, que vive con sus padres en Suiza, condena en la misma entrevista las llamadas 'leyes raciales' dictadas por Mussolini contra los judíos italianos, que fueron firmadas por su bisabuelo, el rey Vittorio Emanuele III, algo que le ha valido al monarca una página poco laudatoria en los libros de texto de la República. Pero ni Umberto II (que ciñó brevemente la corona) ni, sobre todo, su consorte María José han merecido un juicio tan severo de la historia. Al contrario, a la muerte de la ex soberana, los medios de comunicación se han deshecho en elogios sobre su carácter 'antifascista' y 'liberal', llamándola incluso 'la reina republicana'. Al funeral, que se celebrará mañana en Francia, con asistencia de los Reyes de España, la República italiana estará representada por el embajador en París.

Los principales adalides de la causa de los Saboya son los partidos del centro-derecha, y muy especialmente el líder de la coalición, el multimillonario Silvio Berlusconi. Sin embargo, el interés descomunal de los medios de comunicación por la antigua familia real representa de alguna manera que son más amplios los sectores interesados en cambiar la ley. Una encuesta encargada por la emisora pública RadioRai muestra un sensible cambio en la opinión pública con respecto a los Saboya. Tres de cada cuatro italianos son partidarios de su regreso al país como ciudadanos normales. Ayer, el primer ministro, Giuliano Amato, reconoció que mantener vigente la 'disposición transitoria 13 representaría a la larga una discriminación injustificable', contra los Saboya, por lo que, subrayó, 'considero que es tarea de este Parlamento cancelarla'.

Solución rápida

El tema es una patata caliente que el centro-izquierda había dado muestras de querer pasarle al Ejecutivo que salga de las elecciones del próximo abril, convencido de un triunfo conservador. Amato favorece una solución más rápida de la cuestión. El primer ministro no considera, además, necesario que los Saboya juren lealtad a la Constitución. Bastará con que se limiten a declarar lealtad a la Carta Magna del país.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 31 de enero de 2001.

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