El etarra Arrieta, condenado a 128 años por matar a tres personas

La Audiencia Nacional condenó ayer a 128 años de prisión al etarra Miguel Arrieta Llopis, entregado por México, por haber participado en el atentado contra varios policías que se encontraban en el bar Rancho Chileno, en Sestao (Vizcaya). En el atentado resultaron muertos dos policías y una mujer que les acompañaba, y gravemente heridos otros dos agentes.

Arrieta había sido acusado también del delito de pertenencia a banda armada, pero el tribunal ha decidido absolverle de ese delito por entender que ha prescrito, ya que Arrieta había abandonado la banda terrorista mientras residió en América.

Los hechos ocurrieron el 22 de marzo de 1982, cuando dos taldes (grupos) del comando Vizcaya ametrallaron a los policías que estaban sentados en una mesa en el interior del bar. Los etarras dispararon más de 100 proyectiles, aunque no consta si Arrieta fue de los que disparó o si cubrió la acción.

Por otro lado, Ángel Pikabea Ugalde, también conocido como Atxurri y Mañela, de 43 años, fue sentenciado ayer por un tribunal de París a cinco años de prisión y a la prohibición de seguir residiendo en Francia una vez cumplida la pena principal, informa Joaquín Prieto.

La sentencia, más leve que la de ocho años requerida en su día por la fiscal Irene Stoller, declara culpable a Pikabea de participación en una 'asociación de malhechores con finalidades terroristas'.

La policía española atribuye a Pikabea la responsabilidad en el paso de fronteras hasta su detención, en septiembre de 2000, pero ahora ha sido juzgado por el proceso iniciado tras la detención de José Javier Arizkuren, Kantauri, por una operación de aprovisionamiento de armas y explosivos procedentes del este de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de enero de 2001.

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