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Reportaje:

Recalde toma la palabra

El ex consejero vasco tiroteado por ETA recibe junto a su esposa en Valencia el Premio Manuel Broseta

José Ramón Recalde, jurista, periodista y político nacido en San Sebastián hace 68 años, ha seguido una trayectoria vital indisolublemente unida a la palabra. Un disparo en la cara le destrozó la boca el pasado 14 de septiembre, pero el terrorismo etarra no logró arrebatarle el don con el que combatió la dictadura franquista, defendió la educación pública en euskera y denunció la intolerancia del nacionalismo radical.

María Teresa Castells, su esposa y madre de sus cuatro hijos, optó por la palabra escrita para ejercer el mismo compromiso. La librería Lagun (Amigo), que abrió en la plaza de la Constitución del casco antiguo de San Sebastián en 1968, se convirtió en un ámbito de libertad que en su día ofendió a la dictadura franquista y, desde 1996 hasta el pasado 14 de septiembre, fue objeto de continuas agresiones de parte del nacionalismo radical.

Hastiada por la quema indiscriminada de los libros que tanto apreciaba, María Teresa cerró Lagun cuando su marido recibió un disparo en la cara a las puertas de su domicilio en el barrio de Igeldo.

La violencia logró silenciar dos voces que siempre ejercieron en favor de los derechos fundamentales. Pero ayer en Valencia, sólo cuatro meses después, José Ramón Recalde tomó la palabra. Y lo hizo para defender la necesidad de 'buscar lo que podríamos llamar espacio de convivencia' [texto del discurso pronunciado por Recalde en la página 11].

Recalde, que fue consejero de Educación, Justicia y portavoz de los gobiernos vascos que compartieron el PNV y los socialistas entre 1987 y 1994, recibió ayer junto a su esposa en Valencia el Premio de Convivencia, que concede anualmente la Fundación Manuel Broseta para conmemorar el asesinato del jurista a las puertas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia en enero de 1992.

Recalde presentó una breve reflexión sobre la intolerancia, 'lo que de verdad impide la construcción de una realidad común de convivencia', en su primera comparecencia pública después del atentado. 'Muchas personas creen ser el receptáculo de un espíritu: sea el espíritu del pueblo; sea la nación como comunidad de destino o histórica, o sean visiones mucho más pedestres, como la comunidad de sentirse integrados con los propios y enemigos de los demás', dijo. Y utilizó la broma de un viejo teólogo para ridiculizar la supuesta capacidad individual para estar en 'posesión de la verdad': 'Todos los hombres tienen un pájaro en la cabeza, pero sólo los obispos creen que es el Espíritu Santo'.

Recalde disertó brevemente sobre el origen religioso de la intolerancia: 'De la libertad de pensar y de expresar el propio pensamiento deriva el deber de comprender al prójimo en su ser, en su expresión y su pensamiento. Se niega al prójimo cuando, en nuestro cuadro de convivencia no caben las variantes que el prójimo aporta'.

Entonces introdujo un sesgo adversativo: 'La intolerancia es un vicio, pero no está claro que cualquier tolerancia sea una virtud'. Recalde ligó actitudes supuestamente tolerantes al 'oportunismo' y desestimó ese recurso como 'una especie de táctica política del mal menor'. Y concluyó: 'La verdadera virtud frente al vicio de la intolerancia está en la voluntad de crear espacios de convivencia'. Una virtud que exige defender las propias convicciones y rechazar exclusiones: 'Si afirmamos los espacios de convivencia es porque creemos firmemente que nuestra posición es válida y no es válida la contraria, aunque sea mantenida por otras comunidades, intolerantes'.

Su esposa, María Teresa agradeció el premio; lamentó la muerte violenta de sus 'amigos' Fernando Múgica, Fernando Buesa, José Luis López de la Calle, Fernando Jáuregui y Ernest Lluch, y aseguró sentirse optimista a pesar de todo: 'Espero que en el País Vasco se imponga la razón y podamos vivir en paz y en libertad. Y Lagun abrirá de nuevo'.

Un grupo de ciudadanos auspiciado por el Gremio de Editores se ha empeñado en anticipar el sueño de María Teresa y ha constituido una sociedad de responsabilidad limitada denominada Amigos de la Librería Lagun. La entidad emite desde principios de mes participaciones de 10.000 pesetas -que se pueden suscribir en la cuenta 0065-0275-93- 0001009284, abierta en el Barclays Bank- para reunir fondos que permitan comprar un local en San Sebastián, recuperar la librería y reanudar su actividad en favor del libro, la lectura y la libertad de expresión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de enero de 2001