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EDIFICIO DE CIENCIAS SOCIALES, PAMPLONA | ARQUITECTURAS

El conocimiento hermético

Es una construcción aparentemente hermética, como si su misión fuera la salvaguarda del conocimiento, a lo que colabora sin duda el gris uniforme del hormigón. El Edificio de Ciencias Sociales de la Universidad de Navarra, en Pamplona, obra de Ignacio Vicens y José Antonio Ramos, es un monumento a la lucha de contrarios, al juego metafórico, a la paradoja que se refleja, sobre todo, en que un lugar destinado al estudio de disciplinas teóricamente abiertas cuente con una primera apariencia tan impenetrable.

Quizás fue esta imagen tan dura la que desde un principio levantó ciertas reticencias entre los futuros habitantes del edificio. Lo cierto es que el visitante del campus de la Universidad de Navarra se encuentra ante una construcción que domina visualmente el espacio de nuevas edificaciones que se han ido levantando a lo largo del río Sadar.

Es más, si se asciende desde la orilla del río hasta la facultad, la panorámica del campus universitario queda claramente subordinada a la presencia de esta contundencia de hormigón, sólo suavizada por el olivo solitario que se encuentra en la plaza principal. Contraste de un verde milenario frente al hormigón de finales del siglo XX.

Vicens y Ramos eligieron la apariencia austera como característica principal de un proyecto que venía a resolver una carencia de esta universidad privada, fundada en 1952 por el beato Escrivá de Balaguer y perteneciente al Opus Dei. Y es que la Facultad de Periodismo de este centro universitario goza de una consideración elitista para la que sus antiguas instalaciones no estaban a la altura.

De este modo, en 1994 se comenzó la construcción de una nueva edificación que no sólo iba a albergar los estudios de Periodismo, sino también asignaturas de otras titulaciones. El proyecto tenía en cuenta también la urbanización de la plaza que une todos los edificios que lo circundan, entre los que destaca la Biblioteca, otra de las nuevas obras de la Universidad de Navarra, diseñada por Javier Carvajal.

La inauguración en 1996 dio a la luz una nueva facultad que en su interior ofrece todos los adelantos necesarios para los estudiantes de Periodismo, además de unas instalaciones acogedoras, una muestra más de ese juego de contrastes que presenta la edificación.

Así, el vestíbulo se configura como un gran espacio (impresionante para quienes hayan estudiado hace unos años en cualquiera de las universidades vascas y navarras) que está destinado a los momentos de ocio de los alumnos.

La voluntad de Vicens y Ramos era la de crear un lugar de encuentro acogedor en una ciudad de clima tan extremo como es Pamplona. Y lo han conseguido, tal y como se disfruta a la salida de las clases que se imparten en las cinco aulas cuyas puertas dan al vestíbulo. Se puede comprobar en un pequeño paseo por la facultad, a pesar de esa primera presencia intimidatoria de su fachada, porque el ámbito de la convivencia es, sin duda, el protagonista del edificio.

Como señala la memoria del proyecto, la facultad 'se estructura verticalmente para que vuelquen sobre él todas las aulas teóricas de la planta baja y las teóricas y prácticas de Periodismo de la primera. Las circulaciones a diversas alturas, mediante pasarelas y pasillos abierto al espacio central, pretenden asegurar la constante actividad y el carácter siempre vivo de este espacio'.

Si impresiona la vitalidad de esta primera vista de su interior, sorprende también la misteriosa luminosidad del proyecto de los arquitectos madrileños, teniendo en cuenta que la impenetrable fachada principal no da muchas pistas acerca de la entrada de luz al interior.

El enigma se desvela observando el sensible empleo de huecos corridos de luz cenital y las finas aperturas de la fachada. Sin olvidar la luz que entra por los patios interiores, que cuentan con un árbol solitario como único ornato, junto con los cantos rodados que empiedran su suelo.

La estructura de las distintas plantas obedece a los diferentes objetivos de la vida universitaria, desde los grandes espacios para los primeros cursos del piso noble, a los despachos y pequeños cuartos de investigación y administración de la tercera planta, pasando por las aulas para los cursos superiores y especializados de la segunda.

El Edificio de Ciencias Sociales de la Universidad de Navarra ha conseguido desde su inauguración en el año 1996 algunos de los premios más prestigiosos en su ámbito como el del Colegio de Arquitectos Vasco Navarro en 1997, el de la Bienal de Arquitectura Española 1995/1996 o el de la Fundación CEOE.

PERFIL

Ignacio Vicens es arquitecto desde 1976, mientras que José Antonio Ramos consiguió su título en 1982. A pesar de su relativa juventud, esta pareja ha realizado algunas de las obras más emblemáticas de los últimos tiempos, casi siempre en obra pública, como el edificio de Pamplona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de enero de 2001

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