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El Atlético aprende a ganar

El conjunto de Marcos consigue, ante el Leganés, su segunda victoria consecutiva

Un año hace hoy que al histórico nombre del Atlético de Madrid, mejor dicho, al nombre de sus gestores, comenzaron a unirse términos como estafa, falsedad, apropiación indebida... Delitos varios. Un año hace que la guardia civil se personó en el Calderón con un auto judicial bajo el brazo. Desde entonces, muchas cosas ha vivido la entidad a nivel administrativo o jurídico. Pero a nivel deportivo sólo ha vivido una: su caída en picado. Ayer, el Atlético disputó su primer derby de la temporada. Y no lo hizo en el Manzanares, ni en el Bernabéu, ni siquiera en Vallecas. Lo hizo en Leganés, tierra extraña hasta hace bien poco.Ayer, el Atlético cerró el más maldito de sus años de vida. Lo hizo con una victoria trabajada, sufrida, fea, como tantas otras que consigue, pero que al menos demuestra que ha aprendido a ganar. Una victoria que le permite seguir soñando con que aquello de "un añito en el infierno", que tan chistoso parecía, no se convierta en una estrofa de réquiem. El Atlético apeló a su vergüenza torera, ya que no tenía nada mejor a mano, para solventar un compromiso de tono menor, que sin embargo a punto estuvo de volarle la cabeza.

LEGANÉS 1ATLÉTICO 2

Leganés: Tito; Oscar, Macanás, José Mari, Trigueros; Merino, Fede Marín, Morales (Miguel Ángel, m. 46), James (Joaquín, m. 83); Puñal y Barbarín. Atlético: Toni; Amaya, Santi, Hibic (Cubillo, m. 60), Toni Muñoz (Correa, m. 35); Lawal (Roberto, m. 50), Carcedo, Hugo Leal, Luque; Kiko y Salva. Goles: 1-0. M. 30. Merino cabecea hacia el centro y Macanás remacha también de cabeza. 1-1. M. 37. Correa toca en el primer palo tras un córner e Hibic cabecea en el segundo. 1-2. M. 69. Salva se escapa y marca con la derecha ante la tardía salida del portero Tito. Árbitro: Rubio Iniesta. Expulsó por doble amonestación a Óscar (m. 81). Amonestó a Tito, Puñal, Salva, Cubillo y al técnico del Atlético, Marcos Alonso. Unos 4.000 espectadores en Butarque.

Porque o las hemerotecas demuestran otra cosa o el Atlético de la primera media hora bien podría aspirar al premio de peor Atlético del siglo, ahora que tan de moda están este tipo de elecciones. No es que entrara con mal talante en el partido, ni dormido, ni temeroso de nada. Es que no entró. En esa media hora de luto rojiblanco, lo más parecido a una acción destacada del equipo fue un centro de Kiko desde la izquierda, que sólo el aire recogió, y que acabó en saque de banda a favor del Leganés en el lado contrario del campo. Resultado: primer balón que vuela al área de Toni -ese área que a ratos es un bazar- primer gol. Una cosa fácil. Lanzamiento alto, Merino que cabecea ante la expectación de los defensas y Macanás que mete el frentazo en el punto de penalti.

Ante sus ojos se le presentó al Atlético el habitual ejercicio épico, la necesaria remontada. Tardó poco en conseguirla. Marcos cambió sus planes de inmediato -un acierto que no hace sino certificar que lo de antes era un error- y puso en liza a Correa. Y entonces, en Leganés, el balón encontró quien le tratara bien. Se echó el uruguayo a la izquierda y el equipo local, que al fin y al cabo navega en esta categoría sin otro ánimo que el de sobrevivir, se deshizo como un azucarillo. Se encontró con el balón en su poder y no supo qué hacer con él, lo que a un equipo como el Atlético le coloca a las puertas del paraíso. Porque es entonces cuando roba el balón, abre el juego, se va arriba a todo trapo y santifica a quien inventó el contragolpe. Lo demás queda en manos de Salva, que costó lo que costó para hacer lo que está haciendo, y asunto concluido. Llegó el 1-2, Correa siguió aterrorizando al Leganés allá en la izquierda y el Atlético pudo irse a dormir con un triunfo, el segundo consecutivo, imprescindible, que quizá le sirva para dormir tranquilo y olvidar, a nivel deportivo, el peor año de su larga existencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de diciembre de 2000