La Catedral de Sevilla muestra el proceso de restauración de sus vidrieras del siglo XV

Enrique Alemán hizo para la Catedral de Sevilla, entre 1478 y 1483, una veintena de vidrieras que se colocaron en las capillas de las naves laterales y en la nave central. Dos de estas obras, ejemplos del gótico tardío, han pasado dos años en Alemania recuperándose de los estragos que les han causado la contaminación, restauraciones incorrectas y el debilitamiento del plomo que las sostiene. El Cabildo de la Catedral y la empresa alemana que las ha restaurado muestran al público, por primera vez, dos de estas lancetas consolidadas junto a otras dos que todavía no lo han sido. "La exposición servirá además para recordar que el conjunto de vidrieras de la Catedral Hispalense es uno de los mejores conservados y de mayor calidad de toda España", asegura Fernando Cortés, Historiador del Arte y responsable del proyecto.

El público podrá admirar desde cerca, por primera vez, los profetas sobre fondos de Damasco que realizó Enrique Alemán y que, desde hace cinco siglos, están a 28 metros de altura. "Las vidrieras del maestro alemán son las más antiguas de la catedral y, en mi opinión, las de mayor calidad artística. Lamentablemente es un artista casi desconocido. Posee la combinación de delicadeza y realismo típica de los flamencos y trabajó también para la Catedral de Toledo", comenta Fernando Cortés, el restaurador e Historiador del Arte que ha coordinado el proyecto desde la empresa alemana Glasmalerei Peters.Junto a las cuatro lancetas, que desde ayer y hasta el próximo mes de abril se exhibirán en en el trascoro de la catedral, la muestra ilustra todo el proceso que se ha seguido para la consolidación y preservación de las obras.

"Esta exposición servirá para llamar la atención sobre la calidad del centenar de vidrieras que posee la Catedral de Sevilla. Es muy interesante porque aquí conviven obras desde el gótico hasta el XIX, así que puede observarse el paso por estilos como el Renacimiento y el Barroco", comenta Cortés, quien desde hace cinco días está al frente de un equipo de 20 personas que ha colocado a los profetas de Enrique Alemán en el lugar que han ocupado desde hace cinco siglos.

El Cabildo, que ha sufragado los gastos de la restauración con los ingresos que dejan las visitas turísticas a la catedral, tiene previsto consolidar las 18 vidrieras que se conservan de las 20 que realizó Enrique Alemán. De momento, el mismo equipo está trabajando en la restauración de otras dos vidrieras.

Según el estudio de Glasmalerei Peters, todas las vidrieras de la Catedral de Sevilla han sido restauradas en varias ocasiones. La única vez que se hizo una restauración global fue entre 1929 y 1932. "En las dos primeras en las que hemos trabajado -las más cercanas a la fachada principal en la nave central-, hemos detectado cinco intervenciones anteriores", asegura Fernando Cortés, quien también coordina la restauración de las vidrieras de la Catedral de Gerona.

Al deterioro de los materiales, especialmente las fracturas del plomo, se han sumado las intervenciones incorrectas y la contaminación ambiental.

"Lo que más nos interesa es la conservación, incluso más que la restauración. En todo el trabajo que hemos realizado hemos tenido en cuenta que los materiales y los productos utilizados sean reversibles, por eso insistimos en la necesidad de colocar un acristalamiento isotérmico", comenta el historiador del Arte.

Este sistema consiste en desplazar varios centímetros hacia el interior las vidrieras y colocar un cristal transparente que la proteja del exterior. El sistema hace que se cree una cámara de ventilación con aire que procede del interior del edificio y evita el contacto con la lluvia, las radiaciones solares y los cambios bruscos de temperatura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 21 de diciembre de 2000.

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