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Un centenar de comunidades de vecinos de Cuzco se reúne para intentar frenar la prostitución en su barrio

Más de un centenar de comunidades de vecinos de las calles cercanas a la plaza de Cuzco (distrito de Tetuán) están convocadas hoy a una reunión en la que los residentes pondrán sobre la mesa el problema de prostitución callejera que padece el barrio desde hace años. Según el censo policial, unas 200 meretrices toman todas las noches el entorno de la plaza de Cuzco -a lo largo de la calle Capitán Haya y entre las calles de Rosario Pino y General Yagüe- y ejercen su trabajo a la vista de vecinos y paseantes. "Ellas y sus clientes se meten en los coches aparcados en plena acera y empiezan a hacer sus cosas delante de todo el mundo. Dejan la calle llena de preservativos y pañuelos, montan un jaleo increíble y últimamente han empezado a dirigirse a los niños y a ofrecerles sus servicios", afirma Antonio Muñoz, de la asociación de vecinos Capitán Haya.Los residentes no pretenden "criminalizar a las prostitutas", las cuales son, a juicio de muchos de ellos, "las primeras víctimas de esta situación", pero exigen al Ayuntamiento que tome medidas para acabar con un problema que "dura ya una década". Varias delegaciones de vecinos se han entrevistado en numerosas ocasiones con el concejal de la Junta de Tetuán, Luis Asúa, quien reconoce la impotencia de la administración en este caso.

"La prostitución no es ilegal, no podemos detener a estas mujeres por estar en la calle. La única solución sería que alguna de ellas denunciase a su proxeneta [la persona que controla a las meretrices y se queda con el beneficio de su trabajo, una actividad que sí está penada en España]. Estamos deseando que eso ocurra, pero mientras tanto no puede hacerse nada", explica Asúa. La presencia policial, sin embargo, se ha incrementado en las últimas semanas en esa zona para tratar de disuadir a las prostitutas, que cada vez son más.

Entre las posibles soluciones que propondrán hoy los habitantes del barrio hay una particularmente polémica: el traslado en bloque de estas 200 mujeres a "un lugar en el que puedan ejercer su trabajo libremente y estar protegidas", según Muñoz. El Ayuntamiento ya ha advertido de que esta opción está "descartada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de noviembre de 2000