GENTE

Cuadros como regalo para el Rey

La Diputación Provincial de Jaén ha decidido obsequiar a don Juan Carlos, con motivo de sus 25 años como rey, con dos cuadros del pintor de Torredelcampo Manuel Moral Mozas, fallecido en 1989 y que está considerado como uno de los más ilustres artistas de arte naïf. Este artista donó gran parte de su obra a la Diputación jiennense que, en 1990, creó en el Palacio de Villardompardo el primer museo de arte naïf de España. Ahora, los hijos del artista han donado los dos cuadros que su padre pintó sobre la familia real y que el presidente de la Diputación, Felipe López, va a entregar al Rey. Se trata de las obras Familia Real, un óleo sobre tablero de 37x52 centímetros que incluye a los Reyes, el príncipe y las dos infantas sentados, y Reina y príncipe, de unas dimensiones de 34x44 centímetros y elaborado bajo la técnica de óleo sobre madera. En ambas pinturas aparece el fondo paisajístico de los olivos característicos de la provincia de Jaén.-. -

'QUÉ RAROS SON LOS HOMBRES'

Ediciones B celebra hoy en la librería Antonio Machado de Sevilla una charla-coloquio sobre las obras Qué raros son los hombres, de José Ovejero, y Vida Feliz de un joven llamado Esteban, de Santiago Gamboa. El acto, que comenzará a las 20.30 y será presentado por María Esperanza Sánchez, se centrará en el análisis de ambos libros en el marco de un programa que Ediciones B realiza con el objeto de difundir el conocimiento de sus libros. Qué raros son los hombres narra varias historias: un individuo que trata de no prestar atención a las mulatas que se le ofrecen en Cuba; una mujer que recibe cada día la llamada obscena de un maníaco; un joven que observa con curiosidad a los dos homosexuales con los que comparte piso; una mujer que quiere seducir a su oponente en la pista de tenis, y un hombre que no puede dejar de contemplar a la mujer deseable en que se ha convertido su hija. Vida feliz de un joven llamado Esteban relata el día que un joven mira por la ventana de su apartamento de París y, en lugar de ver las calles nevadas, se encuentra de frente con los rostros de su infancia. Bajo un escenario de la Colombia de los años sesenta, el autor revive las historias de la infancia del protagonista.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 21 de noviembre de 2000.

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