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CARTAS AL DIRECTOR

Venta ambulante en el Estadio de la Cartuja

Tengo unos amigos que no han comprado acciones de Telefónica Móviles. En realidad no han participado jamás en ninguna compraventa de acciones y difícilmente conocen a alguien relacionado con la Bolsa u otras instituciones de gran relevancia económico-financiera.Estos amigos, que me han solicitado que dé difusión a su problema en la medida de mis posibilidades, se dedican a la venta ambulante. Venta ambulante legal, con licencia municipal y cumpliendo los requisitos que para su concesión exige la Gerencia Municipal de Urbanismo.

Sobre los requisitos que establece la Gerencia Municipal de Urbanismo, auténticamente insoportables para los vendedores ambulantes, me pronunciaré en otra ocasión, tras la entrevista que a tales efectos hemos solicitado al señor alcalde a través de la Oficina Municipal de Atención al Ciudadano.

Mis amigos reclaman la oportunidad de participar, por ejemplo, en la gran fiesta con ocasión de la visita de la Selección Española al Estadio Olímpico. Al igual que yo, contemplan con estupor cómo un ejército de personalidades importantes se aferran a la parafernalia del Estado, la organización de eventos de esta índole u otros que pudieran desarrollarse en el futuro constituyen fuentes importantes de "prosperidad económica", sin que ellos puedan participar siquiera de las migajas, pues no es otra cosa lo que posibilita el ejercicio de la venta ambulante.

Desde hace más de un año solicitan que se les permita ejercer su actividad en los alrededores del Estadio Olímpico y desde hace más de un año se les niega esta posibilidad sin aducir razones que puedan justificar dicha negativa. En todos los estadios de España (incluido el Olímpico de Montjüic), he tenido oportunidad de comprobarlo, se autoriza la venta ambulante esporádica. Y esto ocurre no sólo en los partidos regulares, sino en aquellos encuentros que tienen características tan especiales que cuentan con la presencia de las más altas instancias del Estado.

Hasta la fecha, sólo cuentan con la advertencia de no aparecer por allí.- Ramón Garrido Tagua. Sevilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de noviembre de 2000