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Tribuna:

Congresos: personas e ideas

La política andaluza lleva seis meses, por lo menos, de congreso. Todos los partidos políticos están o han estado desarrollando sus respectivos procesos congresuales en este último periodo. Y eso se nota una barbaridad en la política. Todos están "en otra cosa" y no en lo que tienen que estar. A veces dan ganas de decir: "¡Oiga! ¿Hay alguien ahí?".Lo más grave no es que todos estén de congreso. Lo grave sería que de esos congresos no saliera algo nuevo y dinamizador para Andalucía. Y es en este punto donde surgen las dudas y las preocupaciones. Veamos.

En el Partido Andalucista parece que se han dedicado a discutir cómo cerraban una etapa histórica, sin pensar en cómo hay que abordar la etapa siguiente. No creo que lo tengan fácil, ya que se encuentran en la mejor posición institucional que han tenido nunca pero con la menor capacidad de referencia y de liderazgo social de los últimos tiempos. Querían acabar con los "hiperliderazgos", pero tendrían que haber pensado que el PA habría desaparecido hace tiempo si no hubieran existido Alejandro Rojas-Marcos y Pedro Pacheco. A ver qué hacen ahora, porque las personas son necesarias para mantener un proyecto emblemático.

En Izquierda Unida parece que las cosas van por otros derroteros. Descalificada la "idea", muerta y sepultada la "madre de todas las ideas", es posible que, ya, hagan lo que hagan, nada sirva. Lo más probable es que su espacio futuro, más que de sí mismos, dependa de los errores o aciertos de los socialistas, porque las "ideas suplentes" -feminismo, marginación, exclusión social, ecologismo- con las que quieren sustituir a la idea madre son perfectamente asumibles desde otras latitudes del espectro político. Y con más credibilidad y garantías de ser desarrolladas, si cabe.

En el Partido Popular de Andalucía, actualmente, todo tiene menos importancia. Las personas que marcan al partido trabajan en Madrid y las ideas son las mismas para todos. A partir de ahí, pues, todas son escaramuzas menores.

La clave está en el congreso del PSOE de Andalucía. Creo que el problema no consiste en cómo se produce en Andalucía el "cambio tranquilo"; ni en si siguen existiendo o han desaparecido las "familias"; ni en dilucidar si el debate es un debate de ideas o de quien las inventa y que, por tanto, no le interesan a casi nadie de la calle. En política, a veces, los problemas a resolver son fáciles de plantear, y creo que en ese supuesto estamos.

Creo que, después de casi 20 años de dirigir Andalucía, al PSOE de Andalucía le hace falta un cañonazo de ideas y al Gobierno andaluz un zarandeo dinamizador de la gestión pública. Desde mi punto de vista, convendría que se marcara más nítidamente el horizonte hacia el que se quiere orientar a Andalucía y que los ciudadanos percibieran un mayor dinamismo, proximidad y capacidad de respuesta de la Administración. No se trata sólo de liderazgos. Proyecto y capacidad resolutiva son, también, claves en política.

Aceptado por todos que Chaves es el referente, de ahí para abajo no deberían ser contrapuestas, pues, las personas y las ideas. El problema, quizá, consista, simplemente, en elegir personas con ideas y con capacidad de gestión. De esas, no hay muchas, por lo que yo conozco. Algunas ya están en los sitios. Pero eso no debe importar, porque como dice la Julia-Lydia Bosch de Garci en You're the one, "lo difícil en la vida es tener ideas".

Habrá que hablar de personas, pero de personas con ideas. De esas, no debe sobrar ninguna, lleve el tiempo que lleve. Habrá que incorporar nueva savia y habrá que contrapesar posiciones, pero a la gente con ideas hay que saber esperarla y aguantarla, porque acaba resolviendo los problemas. Churchill, por ejemplo, al que acudieron con 64 años. Los que sobran son las/los que no tienen ideas y que, más que resolver problemas, se dedican a crearlos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 2000

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