Chaves aboga por aparcar la confrontación política en favor de la unidad contra ETA

El presidente del PSOE reivindica la figura de Ramón Rubial en la presentación de su fundación

Ramón Rubial habría cumplido 94 años el pasado sábado. Su sucesor en la presidencia del PSOE, Manuel Chaves, reivindicó ayer la figura del histórico dirigente socialista durante la presentación, en Bilbao, de su fundación. Chaves dijo que Rubial habría defendido en estos momentos de zozobra por el terrorismo etarra el marco constitucional, el consenso con el Gobierno, la labor policial y, sobre todo, "recomponer la unidad de los demócratas". El dirigente socialista no restó legitimidad a la confrontación política, pero recordó que "no es buena" para traer la paz y "batir" a ETA.

Lentxu Rubial, la hija del fallecido dirigente socialista, pudo ayer presentar su sueño hecho realidad: la Ramón Rubial Fundazioa. "Es un día muy especial para mí", reconoció, emocionada, desde la tribuna del teatro Arriaga. Desde la muerte de Rubial, en mayo, la hija del único lehendakari no nacionalista ha trabajado para que su legado político y de valores tuviera continuidad. Un legado glosado ayer por dirigentes políticos, sindicalistas y periodistas. Aunque las intervenciones tuvieron un perfil político bajo, tanto el líder de los socialistas vascos, Nicolás Redondo, como el presidente del PSOE, Manuel Chaves, construyeron su discurso con conceptos básicos en democracia.

En momentos tan crudos como los actuales, con una ETA golpeando con una dureza desconocida desde la ofensiva de 1992, los socialistas prefieren sumar a restar. Y Chaves aseguró que "Rubial haría todos los esfuerzos para recomponer la unidad de los demócratas". "La confrontación política, aun siendo legítima, no es buena cuando de lo que se trata es de conseguir la paz y batir a la banda terrorista", en referencia al discurso de tierra quemada del PP y del Gobierno de José María Aznar.

Chaves no apeló al adelanto electoral en Euskadi, aunque sí subrayó la idea de que son los socialistas los que deben aparecer ante la sociedad como el "tronco político e institucional" y la "fuerza aglutinadora" sobre la que "debe girar la estabilidad política e institucional de Euskadi".

En ese afán por buscar el común denominador para vertebrar el País Vasco y poner coto a ETA, Redondo se guardó el verbo que arrastra desde el debate de política general, de septiembre, en defensa de una "revolución [de] terciopelo". Y prefirió echar mano de los versos de Machado para censurar las posturas extremas de los que no reconocen la realidad de España -los "españoles incompletos" de los que hablaba el poeta sevillano-, en alusión a los nacionalistas radicales. Pero también, dijo, para los que sólo entienden la idea de España como algo "uniforme, imperial, sin contrastes". Al igual que Chaves aseguraba que Rubial habría defendido hoy en día "con énfasis" el marco constitucional y estatutario, Redondo dijo que "es posible y necesario hacer un País Vasco distinto, en libertad y paz", una "gran alameda en la que podamos convivir todos" y que no sea necesario "como ahora" que una parte, pequeña pero que existe, siga helándonos el corazón", en referencia a los que apoyan la violencia terrorista.

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, reconoció ayer a los periódicos vascos que "EH faltó a la palabra dada" y "no tuvo valor" para, cuando ETA volvió a matar, asumir su compromiso de defender sus ideas sólo a través de la política y la democracia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de octubre de 2000.

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