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FÚTBOL Novena jornada de Segunda División

El Córdoba pone al Atlético contra las cuerdas

El Atlético volvió a tambalearse víctima de sus propias limitaciones. Impreciso, inseguro, según el marchamo que lo caracteriza desde hace meses como a un equipo endeble, salió a jugarle al Córdoba sin dar señales de coraje. Kiko sintetizó el estado del conjunto. Jugó los 90 minutos pero se le vio ausente, cuando no desquiciado de tanto recibir de espaldas. Al final le hicieron un penalti que justificó en parte su presencia, pero eso fue todo. El gol punitivo permitió a los rojiblancos gozar de la victoria durante cinco minutos. Tampoco merecieron más. El Córdoba, que llegó como líder, por poco les pega un repaso.Atestado, el Calderón vociferaba a cada minuto con más intensidad: "¡Atleti-Atleti...!". El partido transcurría dominado por los andaluces y el Atlético cada vez jugaba peor. Sin embargo, los fenómenos del Manzanares rayan lo paranormal: la gente intensificaba su aliento -sazonado con insultos a Gil desde el Frente Atlético- ante la pobre imagen que se le ofrecía. Es decir, un equipo sin rumbo, superado en el centro del campo donde Hugo Leal, un punto pusilánime en el papel de conductor, se vio sobrepasado por Montenegro y Melgar, y sin el apoyo de Kiko.

ATLÉTICO 1 CÓRDOBA 1

Atlético de Madrid: Toni; Amaya, Hibic, Gómez; Aguilera (Correa, m. 25 y Luque, m. 72), Hugo Leal, Cubillo, Llorens (Antonio López, m. 76); Kiko; Lardín y Juan Carlos.Córdoba: Leiva; Otxoa, Juanito, Soria, Roberto, Tena; José Mari (Óscar, m. 70), Montenegro, Melgar; Manolo y Sívori (Espejo, m. 76). Goles: 1-0. M. 85. Cubillo convierte el penalti cometido sobre Kiko. 1-1. M. 90. Melgar, también de penalti. Árbitro: Arcas Piqueres. Sancionó a Roberto, José Mari, Manolo, Melgar, Sívori,Tena, Hibic, Correa, Juan Carlos y Cubillo. Lleno absoluto. Unos 50.000 espectadores en el Vicente Calderón.

Kiko sufría por su cuenta: pedía la pelota a gritos, se la daban y no acertaba a controlarla bien, la perdía, le hacían muchas faltas tácticas y los dos delanteros a los que debía alimentar, Juan Carlos y Lardín, se desdibujaban. Perdido Kiko, el Atlético sucumbió en el medio campo. Primero porque el media punta del Córdoba, Melgar, unió sus líneas con el tipo de juego asociativo propio de su puesto -la labor que no pudo cumplir Kiko-. Segundo porque Marcos puso a Lardín de lateral derecho para sustituir a Aguilera, que se lesionó. Y Lardín, a pierna cambiada y metido atrás, fue un bulto.

El público sólo interrumpió sus ovaciones para vilipendiar a Correa, que no hizo ni media jugada. El delantero fue castigado por Marcos, que le sacó del partido a veinte minutos del final tras darle entrada en el primer tiempo. Humillado, Correa se fue a la ducha.

Fue engañoso ver al Atlético adelantado en el marcador en el minuto 85. El boquete que ofreció Amaya en su defensa no tardó en hundir la nave. Impreciso en todo el partido, Amaya terminó por hacerle penalti a Manolo. Y en el fondo, hizo justicia. Melgar convirtió la pena y el Córdoba se ganó un punto de sobra trabajado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de octubre de 2000