Romero defiende el papel de los "aparatos" en una reducida y crispada reunión del Consejo Andaluz

Antonio Romero, coordinador saliente de IU, hizo ayer una encendida defensa del papel de los "aparatos" en la última reunión del Consejo Andaluz antes de la 13ª asamblea. Tras pedir que los errores que han hecho caer a la coalición se asuman colectivamente, animó a que en la nueva etapa "se ponga orden en la organización: todos en primer tiempo de saludo, porque los aparatos son clave en el funcionamiento democrático". La reunión se enrocó por impugnaciones en la elección de delegados en Almería y Sevilla, que resolverá la comisión de credenciales de la asamblea.

De los 104 miembros del Consejo Andaluz, máximo órgano entre asambleas, apenas acudieron 40, que al final de la reunión se habían reducido a 34. A la ausencia del CUT, que abandonó el Consejo el pasado mes de julio como señal de protestas por no crearse una gestora, se sumó la laguna del sector crítico y la de los que acudieron a las manifestaciones contra el terrorismo de Granada y Sevilla. Ante un salón desangelado, Antonio Romero, que se despidió como coordinador, leyó durante una hora y media el informe político que llevará a la 13ª asamblea, y que resume los postulados políticos que IU ha venido desgranando desde el fracaso de las elecciones autonómicas y generales.Romero se refirió con insistencia a la necesidad de un análisis autocrítico que resuelva la desconexión de la federación con los movimientos sociales y el electorado y, aunque asumió su especial responsabilidad en la situación, pidió un mea culpa colectivo: "Sólo se puede arrimar el hombro para buscar una salida, para acometer la renovación (...) si antes se ha soportado en ese mismo hombro el peso proporcional de los errores colectivos". 34 votos a favor respaldaron su tesis, frente a dos en contra y tres abstenciones.

Fue en el turno de aportaciones cuando Romero hizo su declaración más comprometida, al defender el papel que tienen los aparatos de IU y del PCA en el funcionamiento "democrático de la organización". En respuesta a una intervención del sindicalista Antonio Rodrigo Torrijos en la que criticó que los asuntos de IU se "ventilan" en los medios de comunicación y con un lenguaje "barriobajero", el todavía coordinador se dirigió, sin nombrarla, a la candidatura crítica: "Alguna gente cree que gana con las descalificaciones, pero los militantes lo leen todo. No se puede decir: si gano yo, hay democracia; y si pierdo, no". Más adelante señaló: "Nos acusan de un exceso de democracia en la toma de decisiones y nos dicen que hay que poner orden. Es bueno que se ponga orden, el que no hemos tenido la dirección que nos vamos. Orden: todos en primer tiempo de saludo. No estoy dispuesto que se desprecie a los aparatos porque tienen un papel clave en el funcionamiento democrático".

No obstante, la reunión del Consejo Andaluz transcurrió como de trámite hasta que el secretario de Organización Willy Meyer, planteó la necesidad de dar respuestas a las impugnaciones de elección de delegados en Almería y Sevilla. La primera se fundamenta en el uso de un censo renovado que no se corresponde con el de la asamblea anterior, además de aplicar una ratio por delegado a partir de 35 adscritos y no de 50. Y la segunda, en la anomalía de la convocatoria en tiempo y forma de la asamblea del distrito centro de Sevilla.

Comisión de credenciales

La propuesta de Meyer fue llevar ambos conflictos a la comisión de credenciales de la asamblea. El de Almería para que dicte resolución, y el caso de Sevilla para que se adjudique un delegado entre las candidaturas de Concha Caballero y Diego Valderas de los tres en liza, y el sobrante se adjudique por sorteo. La discusión entre los afectados derivó en acusaciones subida de tono hasta poner en cuestión el sistema de elección de la asamblea en varias provincias.La alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, pidió la convocatoria de la Comisión de Garantías Democráticas para tomar cartas en asunto y consideró una "barbaridad" emplazar el fallo a la comisión de garantías. Aguilar sostuvo que, en última instancia, se creará una comisión política para buscar una solución.

Tras un aguacero de tiras y aflojas, Meyer optó por someter a votación su propuesta inicial, refrendada por 21 votos, 3 en contra y 8 abstenciones. La 13ª asamblea del sábado comenzará, pues, con un conflicto.

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