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El arca de Noé del cine español

El gaditano Juan Luis Malpartida tiene unos 600 animales que amaestra para participar en la pantalla grande

Cada vez que le sorprendía en su habitación con animales de todo tipo lo último que podía sospechar el abuelo de Juan Luis Malpartida es que su nieto acabaría siendo con el tiempo un referente para el cine en España. A lo largo de los 30 años de dedicación ha acumulado entre 600 y 700 animales de unas 300 especies distintas. En una enorme finca que posee en la provincia de Madrid alberga todo tipo de animales por muy exóticos o peligrosos que sean: canguros, hipopótamos, pumas, buitres, tigres, leones y diferentes tipos de serpientes, desde las más inofensivas hasta las más letales.Su vinculación con el cine comenzó de modo fortuito. Aunque tuvo un cine en su localidad natal -Olvera (Cádiz)-, el mundo del espectáculo se cruzó en su vida el día que Teresa Rabal y su marido se alojaron en un hotel de su propiedad. En la recepción del establecimiento vieron unas fotos de él adiestrando unos caballos y se interesaron por este adiestrador. Al poco se sumó a la comitiva circense de la hija de Paco Rabal y recorrió media España con sus caballos, monos y unas palomas amaestradas que tenía. Fue recogiendo animales que nadie quería e interviniendo en algunas películas donde se necesitaba que un determinado animal hiciera algo. Así, las cabras que intervienen con un importante papel en las dos películas de Álex de la Iglesia -El día de la bestia y Muertos de risa-, los gatos de Manolito Gafotas, el perro de Entre las piernas o el buitre de El árbol del penitente han podido demostrar sus "dotes artísticas" gracias al tesón y la mano diestra de este gaditano. También se pueden ver sus criaturas en El portero de Gonzalo Suárez y Obra maestra de David Trueba.

A Juan Luis Malpartida no le gusta la palabra "adiestrador", porque se considera por encima de todo un amante de los animales, por eso se niega a que se les drogue o se les someta al menor maltrato. "Cuando hicimos Muertos de risa la cabra tenía que simular que estaba muerta, así que el ayudante de dirección me pidió que la durmiéramos, pero le dije que no lo hacía, antes me iba del rodaje; hablé con Álex de la Iglesia y le expliqué que la cabra simularía estar muerta perfectamente, como así fue". Para evitar problemas y malentendidos innecesarios, cuando le proponen un rodaje lee previamente el guión o la secuencia que corresponda y se reúne con el director para proponer otras alternativas en caso de que los planos sean difíciles.

El día del rodaje escoge "la mejor comida" y les da en abundancia. "De este modo consigo que se alegren de salir de la finca y que estén más contentos todo el día".

En su opinión no se puede hablar de animales con los que sea más fácil o difícil trabajar en cine. "Aunque sean de la misma especie, cada uno tiene su carácter, tienes que conocerlos. El trato con cada uno de ellos tiene que ser diferente". Sus animales no sólo participan en el cine, sino también en programas y series de televisión. De hecho, donde más animales hizo falta en una misma secuencia fue en Pepa y Pepe, ya que en uno de los capítulos necesitaron 120 animales de especies distintas. La mayor parte de los rodajes los hace en España, algunos en producciones extranjeras, pero en muchas ocasiones ha tenido que desplazarse fuera -Estados Unidos, Alemania, Italia, Francia, Portugal, Noruega-.

A pesar de rodar en medio mundo y con productores de multitud de países, Malpartida reconoce que los idiomas no se le dan bien con excepción, claro está, del lenguaje de los animales: "Esos los hablo todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de octubre de 2000