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Tribuna:Sydney 2000 DOPAJE

La nandrolona y los suplementos

Creatina, aminoácidos, arginina, lisina, suplementos vitamínicos, suplementos proteínicos, suplementos dietéticos... Por Internet o en el herbolario de la esquina. Los deportistas, de alto nivel o simplemente aficionados, cada vez consumen más productos químicos para complementar o sustituir a veces las comidas normales.

Cada vez es mayor el recurso al entrenamiento de fuerza, al gimnasio o a las pesas en casi todos los deportes, incluso en los de resistencia, y el desarrollo muscular es un objetivo. Así, la industria de los suplementos dietéticos es una de las que más se ha desarrollado en los últimos años y la lucha por enganchar al consumidor es descarnada.

Tanto el lanzador norteamericano de peso C. J. Hunter ayer como varios atletas británicos el pasado invierno, todos ellos deportistas que habían dado positivo en los controles antidopaje por el esteroide anabolizantes nandrolona, achacaron lo ocurrido al consumo de suplementos vitamínicos permitidos y que, en determinadas circunstancias, pueden metabolizarse en el organismo de la misma forma que la nandrolona.

Aunque pueda parecer peregrina, en la disculpa hay datos que permiten, por lo menos, poner en duda el resultado del análisis. En diversos congresos médicos y comunicaciones hemos asistido a ponencias y leído cartas con casos de falsos positivos debidos a los suplementos dietéticos. Está, por ejemplo, el de un deportista noruego que demostró que los polvos que compraba en la tienda de la esquina y que, según la etiqueta, contenían sólo productos permitidos tenían también algún precursor de la nandrolona, sustancias que ayudan a que el cuerpo fabrique más del anabolizante. Bien podría tratarse de un descuido del fabricante -muchas veces el proveedor que le suministra la creatina, pongamos por caso, fabrica en el mismo bombo nandrolona o testosterona o factor de crecimiento, sustancias que introduce luego en el mercado negro vía Internet-, bien una decisión voluntaria basada en la lógica comercial: los anabolizantes crean dependencia y, además, generan un estado de euforia inicial que hace que quien los consume los recomiende a compañeros y colegas.

Sea por la razón que sea, el caso supone un grave problema para los deportistas, que deben extremar las precauciones a la hora de hacerse con los suplementos.

Esteban Gorostiaga es médico del Comité Olímpico Español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de septiembre de 2000