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Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Sistema de matriculación

Lo inteligente, en este mundo, es usar la cabeza para resolver los problemas realmente existentes. Crear problemas inexistentes de antemano no parece un signo de lucidez. Nuestro nunca bien ponderado Gobierno acaba de crear un problema innecesario. Con testarudez inexplicable, ha decidido imponer el sistema de matriculación que ha dado en llamar "europeo", suprimiendo los indicativos provinciales tradicionales y sin incluir los autonómicos. Ya ha logrado que en ese capítulo todos seamos E y sólo E. Como era de esperar, ya están desatadas las protestas no sólo de quienes no quieren ser E, sino de aquellos que prefieren ser E más algo que refleje su entorno más inmediato. Pronto veremos pegatinas ocultando la famosa E y reemplazándola por los indicativos que cada cual considere más adecuados.Los argumentos esgrimidos por la Administración son mera falacia:

1. La nueva placa no es la placa europea. No existe, hoy por hoy, una placa europea. A título de ejemplo, los dos países de más peso en la Unión Europea, Fran-

cia y Alemania, han conservado sus placas tradicionales, añadiendo tan sólo la banda azul con las estrellas y la F o la D, y no de manera general. Lo único europeo es la mencionada banda azul.

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2. No es cierto que con la M-9999-ZZ, se acabe el sistema (en todo caso, sólo en Madrid y, en breve, en Barcelona), sino que, sin aumentar los signos, puede seguirse por la M-000-AAA (o BBB), como hicieron en París y otros departamentos franceses. Se puede colocar la banda azul sin ningún problema y todo seguiría, más o menos, como estaba, sin crear problemas nuevos.

3. No es cierto que los distintivos provinciales dificulten necesariamente la venta de vehículos de segunda mano. Bastaría autorizar el oportuno cambio de placa (como en Francia) al cambiar el vehículo de provincia, sin abono de tasas, para resolver el problema. En resumen, henos aquí ante una polémica absurda desencadenada por un Gobierno carente de sensibilidad, que parece no conocer la idiosincrasia de los habitantes de nuestra piel de toro (excluido el centro y el sur de su parte occidental, donde no surgen problemas tan tragicómicos).-

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