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Sydney 2000 YUDO

Úrsula Martín roza las medallas

Lesión decisiva

El síndrome de Isabel continúa. Su medalla de oro parece un listón demasiado alto para el yudo español, que ayer, al menos, rozó las medallas, pero las perdió en los últimos combates. Los días pasan y cada vez quedan menos oportunidades. Hoy, por ejemplo, sólo lo intentará Esther San Miguel, en los 78 kilos, y quedarán para el final, Beatriz Martín, en más de 78 y, sobre todo, Ernesto Pérez, medalla de plata en Atlanta en más de 100 . Ayer, Úrsula, la hermana de Beatriz, estropeó en los dos combates finales de su categoría de 70 kilos el camino que había iniciado al estilo de Isabel con tres victorias magníficas. Perdió en el combate por la medalla de bronce. Fernando González, en los 90 kilos, cedió antes, al perder su segunda pelea, pero también tuvo al final la oportunidad de luchar por el bronce y la desaprovechó sin llegar siquiera a disputarlo.Úrsula comenzó el concurso con un aplomo extraordinario. Ante la checa Pazoutova marcó un wazari a los 20 segundos y siguió mandando en el combate hasta el final logrando incluso dos yukos más. No podía ser mejor aperitivo ante la rival más fuerte que le podía tocar, la belga Werbrouck, campeona olímpica, mundial y seis veces europea. La española presionó con mucha cabeza, bloqueó muy bien y al final marcó un koka, una simple ventaja en un ataque, que le valió la victoria. El camino aún era muy difícil, pero una victoria así era para dar más moral. Su valentía le costó salir con la mano derecha lesionada.

La británica Howey iba a ser su rival en el camino del oro. El combate tuvo que hacerlo contra corriente, como el anterior, porque a los 20 segundos Howey le sacó un koka en una rápida acción y remató después con un ippon. La mano lesionada le pasó factura. El sueño del oro se esfumaba, pero aún quedaba el bronce. Úrsula ya estaba fuera de tiempo y a falta de 2.17 minutos perdió con otro ippon, esta vez de la italiana Scapin.Fernando González, ganó el primer combate con seguridad al taiwanés Lee, por wazari y cayó de la misma forma ante el brasileño Honorato, que sería medalla de plata. Entonces daba la sensación de ser el final de su torneo porque el brasileño debía ganar al laureado japonés Yoshida para repescar al español. No parecía fácil, pero lo fue y de qué forma. En la tremenda proyección del ippon que le marcó a los 43 segundos de combate, Yoshida se destrozó el codo en la caída. Eso no sólo repescaba a González, sino que le quitaba del camino de la repesca al japonés. Pero no lo aprovechó. El yudoka del Atlético de Madrid sólo solucionó el wazari que le marcó el indonesio Bayu a los 20 segundos del primer combate con un ippon espléndido, dos minutos después. El ucranio Mashurenko, que sí ganaría el bronce, le quitó la oportunidad de disputarlo con un ippon de ouchigari (zancadilla por detrás) precioso, en apenas dos minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de septiembre de 2000