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Tribuna:BALONMANO Sydney 2000 - EL ANÁLISIS

Luces y sombras

No habría sido lo mismo si este resultado correspondiera a los cuartos de final. Por eso hay que seguir pensando que tenemos intactas nuestras opciones. No olvidemos que en Atlanta y en el último Europeo, en Croacia, perdimos de la misma forma y, al final, cuando se jugaban las medallas, superamos a Francia.La derrota cabía ante un gran equipo. No hay por qué exagerar ni levantar la voz. Siempre fastidia perder y todavía más ante nuestros vecinos por la rivalidad que ello conlleva. Pero, sin dramatizar, sólo han sido dos puntos. Hay que seguir trabajando. Es un contratiempo que, analizado profundamente, debe servir para mejorar. Si ha surgido alguna duda, hay que desecharla rápidamente.

El partido transcurrió entre luces y sombras. Con un inicio sin ritmo, mala elección de los lanzamientos y la defensa sin ajustar, se pidió tiempo muerto y el panorama cambió: hubo más agresividad y, recuperando balones en la defensa, con un juego fluido, práctico y efectivo, se superó la situación crítica. España pudo demostrar nuestro verdadero potencial y sus justificadas aspiraciones. Pero no fue suficiente y en los últimos 10 minutos sólo se marcó un gol, causa que, como es lógico, tiene un alto coste: perder.

En mi opionión, y ciñéndome a esta fase negativa, creo que si un jugador falla un lanzamiento claro es una consecuencia del juego, pero que un jugador pierda el balón es síntoma de pérdida de control e inevitablemente genera desconcierto. Hay que pulir esos detalles con la ayuda de todos, sin esconderse, con la cabeza muy fría, asumiendo cada uno su responsabilidad, sin tener que recurrir al jugador que más en forma está, Duishebáiev, que viene de jugar los primeros partidos de la Liga alemana. Hay calidad suficiente para no recurrir a esto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de septiembre de 2000