Tribuna:SYDNEY 2000
Tribuna
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Sin dramatizar

Tal como viene escrito en el guión de las grandes competiciones, el primer partido, y no es un tópico, tiene una enorme dificultad. Principalmente, en los equipos que aspiran a lo más alto. Esta dificultad añadida viene dada por una ansiedad extra que te atenaza los movimientos y llegas a pensar que el encuentro dura demasiado, con lo que se producen más imprecisiones.Esto es, en parte, lo que le ha ocurrido a España: los factores psicológicos negativos, como la ansiedad y la sobreexcitación, han estado en algunos momentos por encima de otros más positivos, como la frialdad y la tranquilidad. Los nervios han aparecido, lo que no es nada ajeno y se asume sin llegar a ser una justificación.

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Sólo la fantasía de Duishebáiev

A nuestros jugadores se les ve mentalizados para sufrir, para conseguir algo importante. Están muy introducidos en el torneo a pesar de la presión adicional. Lo han intentado, saben que hay una posibilidad de llegar lejos y han demostrado que están preparados. Su calidad, en general, sigue siendo superior a la de los tunecinos y este aspecto, al final, es el que te da la victoria.

De destacar a alguien en concreto, me inclinaría por Duishebáiev, quien, después de un primer tiempo discreto, demasiado preocupado por el control del juego y el pase, se ha decidido en la segunda mitad a tirar a portería dejando bien claro que, si queremos llegar lejos, tiene que participar más en los lanzamientos. A eso lo llamamos responsabilidad y tiene que aceptarla.

Quiero hacer una mención para el equipo de Túnez y destacar la mejora táctica que se observa en su juego. Aparte de ser aguerridos, individualistas, con una excelente calidad técnica, cada año que pasa se les ve mejor estratégicamente y eso se debe, en parte, a que sus mejores jugadores, los lanzadores, están compitiendo en Ligas europeas.

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