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Críticas a Barak por permitir autobuses y vuelos el 'sabath'

La revolución laica impulsada por el primer ministro israelí, Ehud Barak, con la que intenta frenar los avances de los sectores ultraortodoxos judíos, permitiendo el transporte público en las grandes ciudades y los vuelos de la compañía estatal El Al los sábados, el día de reposo sagrado judío, amenaza con debilitar aún más a su Gobierno.Los sectores practicantes moderados, que forman uno de los últimos apoyos de la coalición gubernamental, y los militantes religiosos del propio Partido Laborista han configurado un frente común contra los planes de Barak. Los vuelos de la compañía El Al están prohibidos por razones religiosas desde 1982.

Las críticas de estos aliados religiosos del Gobierno de Barak cuentan con el apoyo de los ultraortodoxos y fundamentalistas de Shas, Partido Nacional Religioso, y del Torah y Judaísmo, en la oposición. Barak ha sido criticado este fin de semana por haber transgredido el descanso del sabath para reunirse con el presidente Bill Clinton, en la Casa Blanca, y preparar la reanudación de las negociaciones con los palestinos.

"¿Por qué no va a poder ir a la playa la gente pobre de Israel?", se preguntaba el propio Barak hace pocos días en televisión, cuando trataba de defender el proyecto de instaurar el transporte público los sábados, al menos en Tel Aviv. Barak también trataba de defender los vuelos de El Al el sábado para enjugar el déficit de esta compañía, que pierde entre 30 y 40 millones de dólares, y posibilitar al tiempo su privatización y venta a otras firmas internacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2000