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Las carteleras de cine sobreviven

La reforma de la Gran Vía anunciada ayer por el alcalde, José María Álvarez del Manzano, y la concejal de Obras, Elena Utrilla, ha dejado aparcada por el momento la desaparición de los grandes carteles cinematográficos en la avenida. A principios de año, el Consistorio anunció que contaba con un plan para obligar a los propietarios de las salas cinematográficas a retirar la cartelería de las impresionantes fachadas modernistas y neobarrocas que se levantan a ambos lados de la Gran Vía. El Gobierno municipal aseguraba que eran más importantes las obras arquitectónicas que quedaban ocultas que las pinturas publicitarias que las tapaban.

En marzo pasado, después de que los propietarios de los cines se echasen las manos a la cabeza, el equipo municipal rectificó. Los empresarios argumentaban que, si se eliminaban estos elementos, el negocio se resentiría.

Recordaron que, debido al cambio en los hábitos del consumidor, las grandes salas del centro de Madrid ya no son las únicas en proyectar las películas más taquilleras, por lo que sus aforos nunca se llenan. La retirada de los carteles de publicidad -una atracción para los cinéfilos- sería un golpe mortal para las empresas.

El Ayuntamiento comprendió la situación y renunció finalmente al plan anticarteles. Anunció entonces un proyecto de reforma general de la calle. Ayer, el regidor dio a conocer el programa de rehabilitación que han preparado sus técnicos, en el que se detalla hasta el color de las rejillas de los alcorques pero donde no se dedica ni una sola línea a la inmensa cartelería que cubre los edificios.

Desde la Concejalía de Obras se reconoció ayer que el plan para eliminar los carteles no se incluye en el proyecto de remodelación: "Si alguna vez se lleva a cabo, será en otro plan", concluyeron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de septiembre de 2000