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Cartas al director

¡Qué lástima!

¡Qué lástima sentí ayer [miércoles 30 de agosto] al leer su irónico artículo, Juan José Millás, sobre las adopciones internacionales! Me pregunto qué es lo que usted pretendía con tan desafortunado artículo. ¿Hacernos reír?, ¿llorar?, ¿montar en cólera a los padres biológicos o adoptivos? Otra pregunta más: ¿su relato fue una pesadilla o era realidad? Si era pesadilla, podría estar somatizando algún problema, y si era realidad, ¿con qué personas se juntan ustedes?Durante la cena pensarían que perdían el tiempo cenando con semejantes personajes. Lo mismo he pensado yo mientras leía su artículo y me disponía a escribirle esta carta.

Tan sólo quiero aclararle algo: los niños, niños son, da igual quién los haya parido y dónde hayan nacido. La cuestión es que se sientan felices y queridos allí donde estén.

No pierdo más tiempo, voy a preparar mi maleta. Dentro de pocos días viajamos hacia China a recoger a nuestra querida hija.Por cierto, señor Millás, es preciosa; igual de preciosa que si la hubiésemos engendrado mi marido y yo. La cuestión es con los ojos con lo que lo mires. Los nuestros tienen forma de corazón..., ¿y los suyos?- Víctor y Yolanda Cascajero. Galapagar, Madrid.

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