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VUELTA 2000 Novena etapa

Debate al pie de los Pirineos

Llegan las etapas de montaña, cortas para unos y suficientes para otros

Todos para Heras

Pasó el mal trago para los escaladores. Ya pueden respirar tranquilos. En dos semanas no tendrán que montar de nuevo encima de las cabras. Hasta Madrid, no se enfundarán la ropa de extraterrestre, con ese casco aerodinámico, los botines especiales y esa postura tan incómoda, tumbados sobre la bicicleta. Ellos prefieren colocar las dos manos encima de la barra transversal del manillar, ponerse de pie encima de los pedales y usar las bicicletas de siempre. Por fin llega su terreno. Los Pirineos. Su primera oportunidad de verdad para resarcirse de la contrarreloj de ayer.Sumadas estas dos próximas etapas habrá 302,3 kilómetros. Hoy, una etapa con llegada en La Molina, no demasiado exigente. Mañana, más corta pero con tres puertos y rampas más duras. En conjunto, hay terreno suficiente para saber quién es quién en la Vuelta. Claro que nunca el recorrido se dibuja a gusto de todos, y más este año con el nuevo diseño.

Vicente Belda, lógicamente, se arrima a sus corredores, puros escaladores, saca del coche el libro de ruta y se queja: "Mira, mira. No hay kilómetros suficientes para abrir huecos grandes. Heras está en muy buena forma, claro que sí. Pero mira. La Molina: una subida que no tiene nada. Arcalís: 136 kilómetros. Los Lagos: ni un puerto antes de la subida..."

Todo el pelotón tendrá vigilado con un ojo al Kelme a partir de hoy. El equipo de Belda siempre ataca en el alto. En esta Vuelta, en cambio, pueden cambiar algunos de sus hábitos. Esta vez, y a pesar de la cantidad de corredores importantes con que empezó la carrera (Escartín, Botero, Sevilla, Rubiera...), tiene un líder claro desde la primera semana. Todo el equipo trabajará para Roberto Heras. Aunque el Kelme de septiembre no es el mismo que el de julio, el del Tour. Botero corre a disgusto (por las secuelas de la gripe y por su contrato leonino), Escartín necesita motivaciones y Sevilla aún está en fase de aprendizaje.Lo contrario que Abraham Olano, el nuevo líder, que encuentra argumentos para discutir los lamentos de Belda: "Yo podría decir que hay seis etapas de montaña y que, sin embargo, sólo tenemos tres contrarreloj". Él considera que la carrera no se definirá hasta Asturias, aunque la mayoría de directores ven en Arcalís el día clave. Entre ellos, su director. Manolo Saiz también entra en el debate sobre el recorrido y da una vuelta de tuerca a la teoría de Belda. "Las etapas cortas favorecen a los escaladores. Son más explosivos, tienen poco peso... Les viene mejor".

A partir de ahora, el trabajo del ONCE será defenderse, consciente de las limitaciones de Olano en el alto. "Él ha sido capaz de progresar en la contrarreloj. En Xorret del Catí perdió 20 segundos más de los que debía. Seguiremos con interrogantes en ese terreno. Sabemos que él no es el mejor escalador del mundo. Pero se puede defender". El propio corredor lo asume, medio en broma medio en serio: "Soy un nefasto escalador. Pero he hecho dos podios en la Vuelta y otro en el Giro. Soy malo, pero igual no tanto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de septiembre de 2000