El sucesor de Kohl arremete contra el ex canciller por la financiación ilegal de la CDU

El ex presidente de la Unión Cristiana Democrática (CDU) Wolfgang Schaüble compareció ayer ante la comisión parlamentaria que investiga la financiación irregular de su partido y acusó a su antecesor, Helmut Kohl, de ser "la figura principal" de una red de intrigas contra su credibilidad. Schaüble y la que fue tesorera de la formación, Brigitte Baumeister, que se supone leal al ex canciller Kohl, mantuvieron una vez más versiones contradictorias sobre un donativo irregular recibido en 1994 del comerciante de armas Karlheinz Schreiber, controversia que obligó a Schäuble a dimitir a principios de año.

Schaüble viene sosteniendo desde hace meses que él fue el receptor directo del donativo -Baumeister asegura que fue ella- y que después se lo entregó a la tesorera para su ingreso en las cuentas de su formación, lo que al parecer no realizó de forma regular.

El ex presidente de la CDU no hizo declaraciones sobre los 1.146 millones de marcos (97.410 millones de pesetas) que, en 1996, pasaron supuestamente de las cuentas del grupo parlamentario a las del partido o los seis millones de marcos (680 millones de pesetas) que el entonces canciller le habría ordenado transferir del grupo parlamentario a la formación, para desde allí ingresarlo en cuentas bancarias en el extranjero.

"Lo interesante", declaró Schäuble al diario Tagesspiegel, "es saber qué hizo Kohl con ese dinero". Kohl ha admitido que aceptó dos millones (170 millones de pesetas) en donativos irregulares entre 1993 y 1998, pero se niega a dar los nombres de los benefactores, vulnerando la ley de financiación de partidos.

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