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LA OFENSIVA DE ETA

Más de 30.000 navarros desafían en silencio una fuerte tormenta para manifestarse contra ETA

Miles de personas procedentes de toda Navarra, unas 30.000 según los cálculos policiales, desafiaron anoche una fuerte tormenta, con estruendoso aparato eléctrico, para manifestarse por el centro de Pamplona contra la barbarie de ETA. Junto a un nutrido grupo de autoridades y tras el lema "Paz y libertad", marcharon también la viuda del subteniente Francisco Casanova, asesinado el miércoles, que dirigió al final unas palabras a los congregados. El padre del militar no pudo evitar entonces un grito de desahogo contra ETA: "¡Asesinos, canallas, marchaos de este país, que se sabe gobernar solo!".

Poco después de las ocho de la tarde de ayer, secundando la convocatoria unitaria realizada por todos los partidos presentes en el Parlamento foral, a excepción de EH, ciudadanos procedentes de todos los puntos de Navarra desfilaron por el centro de Pamplona tras una pancarta sostenida por el presidente de la comunidad, Miguel Sanz, del PP, el de su asamblea legislativa, José Luis Castejón, la alcaldesa de la ciudad, Yolanda Barcina, y otras autoridades políticas, empresariales y sindicales. En la pancarta se podía leer "Paz y Libertad/Bakea eta Askatasuna. ETA no". Inmediatamente detrás apariceron la viuda del militar asesinado, Rosalía Sáinz-Aja, y el padre de Francisco Casanova.En la cabeza de la manifestación, desafiando a la lluvia, se pudo ver también la presencia de dirigentes nacionalistas como José María Aierde, secretario general de Eusko Alkartasuna (EA). También asistió a la marcha el parlamentario navarro del PNV José Manuel Goicoetxea.

Al término de la manifestación, el socialista José Luis Castejón leyó el comunicado conjunto de las fuerzas políticas convocantes (UPN, PSN-PSOE, IU-EB, CDN y EA-PNV) en el que destacó que "no es admisible sostener que detrás de ETA exista una causa política".

En su declaración conjunta, los partidos democráticos navarros añadieron que "la defensa de las ideas políticas cuenta con instituciones y fuerzas democráticas para su libre expresión y desarrollo sin precisar de que nadie suplante su verdadera voluntad de decidir su futuro".

Castejón resaltó, ante una Plaza del Castillo totalmente abarrotada, que el pueblo y las instituciones están "abiertos a la defensa de cualquier idea y proyecto político por medio de la palabra, la razón y el diálogo" y lanzó un mensaje de esperanza al indicar que "sólo desde la serenidad y la perseverancia en la defensa de los valores democráticos y del estado de derecho, la voluntad mayoritaria del pueblo a vivir democráticamente prevalecerá frente al terror".

La manifestación transcurrió sin incidentes y fundamentalmente en silencio. Miles de personas exhibieron carteles contra ETA a lo largo del recorrido, que estaba fuertemente vigilado por numerosos agentes policiales. En determinados momentos, entre los congregados, surgió algún esporádico grito de "ETA no", "asesinos" y "basta ya".

Los ciudadanos desfilaron por las calles céntricas de la ciudad en un clima de absoluta serenidad. Miles de ellos pegaron encima de sus paraguas pequeños carteles en los que se leía "ETA, no". Sólo al final, tras la lectura del comunicado conjunto de los partidos convocantes, la emoción embargó a los miles de personas que llenaban la Plaza del Castillo, el corazón de la capital de Navarra. Fue tras escuchar unas palabras de la viuda del subteniente de Infantería Francisco Casanova. Rosalía Sainz-Aja tuvo valor para dirigirse a la multitud y decirles: "Hoy es un día muy triste para nosotros, pero os agradezco de corazón que hayáis estado aquí con nosotros".

Instantes después, el padre del militar asesinado por ETA no pudo contenerse y se dirigió a los manifestantes gritando a través de la megafonía: "Asesinos, canallas, marchaos de este país, que se sabe gobernar solo. No os necesitamos para nada". Las palabras de Francisco Casanova fueron aplaudidas y recibidas por los ciudadanos con gritos de "asesinos, asesinos".

Particularmente emotiva era la presencia bajo el intenso aguacero de cientos de vecinos de Berriozar, la localidad donde residía el asesinado, que acudieron a la marcha con una pancarta que decía "Berriozar, contra la violencia". De igual modo, miles de ciudadanos de Castejón, donde fue enterrado, situado a casi 100 kilómetros de Pamplona, secundaron la manifestación tras una pancarta con el breve texto "Castejón por la paz".

[Cerca de 200 españoles se reunieron ayer en las inmediaciones de la embajada española en Washington para protestar silenciosamente contra los últimos atentados de ETA en España. "Por la libertad. Contra el terrorismo. Los españoles de Washington" y "Basta ya. Aski da", rezaban las pancartas].

"Que mi hijo sea el último", dice la madre del subteniente

Más de un millar de vecinos de Castejón, la localidad navarra en la que el jueves fue enterrado el subteniente Francisco Casanova, se manifestaron ayer por las calles de esa población en defensa de la paz y en protesta por su asesinato. Casanova pasó su infancia en este pueblo, de unos 3.000 habitantes, y en él siguen residiendo sus padres, quienes participaron en la marcha con su viuda, Rosalía Sainz-Aja.Anunciación Vicente, la madre del militar, afirmó al término del acto: "Que mi hijo sea el último. Quisiéramos que no hubiera más muertes, que no mataran a nadie más". El padre, Francisco Casanova, profundamente dolorido, añadió: "Les debería pasar algo así a ellos para que supieran lo que es". A su vez, Rosalía Sainz-Aja se mostró "muy agradecida a todos [los presentes en la manifestación] por la compañía".

La marcha, convocada por el ayuntamiento, partió a las 12.30 de la plaza consistorial encabezada por una pancarta en la que se leía "Castejón por la paz" y que portaban los miembros de la corporación, los padres y la viuda de Casanova. La manifestación recorrió durante una media hora las principales calles de la localidad y pasó por la vivienda de los padres del militar, ante la cual se detuvo para dedicar un largo aplauso a la familia.

El alcalde de la localidad y senador socialista, Javier Sanz Carramiñana, expresó el sentimiento de todos los vecinos, "indignados, desolados y decepcionados", aunque advirtió que "la indignación y la rabia" que ha provocado el crimen no deben ser respondidas con ansias de venganza, pues "la venganza es una reacción de ellos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de agosto de 2000

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